¡Tremendo ají que armó Giménez en Miami contra Cuba!

El congresista Carlos Giménez sube la parada desde Miami, anunciando medidas para apretar las tuercas al gobierno de Cuba. ¡Prepárense para el bochinche!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! El congresista Carlos Giménez, ese mismo que siempre está en el ojo del huracán, se apareció en Miami con una caja de Pandora.

Anunció que viene con un paquetazo de medidas nuevas, de esas que hacen que el gobierno cubano se revuelva en su asiento. Dice que es para ponerles más presión, económica y política.

Dónde y cuándo

La cosa no fue en cualquier esquina, no. La armó bonita en el mismísimo Puerto de Miami, con el sol pegando y el mar de testigo.

Fue el 17 de febrero de 2026, una mañana que prometía candela. Allí estaban con él Dariel Fernández, el de los impuestos de Miami-Dade, y un reguero de gente del exilio y activistas cubanoamericanos.

Todo el mundo con ganas de oír qué venía ahora, con ese aire de que se cocinaba algo gordo.

Por qué importa

Esto no es un chismecito de barrio, no. Si Giménez logra su cometido, la cosa se pone fea para La Habana.

Pudiera significar menos entradas de dinero para el estado cubano y, por ende, más aprietos en la isla. La gente está que trina, unos a favor y otros pensando en cómo los afecta a ellos directamente.

Al final, lo que buscan es que Cuba cambie de rumbo, y esto es otro empujón, o más bien, otro empellón.

Qué dicen las partes

Giménez no se anda con chiquitas. Ya venía mandando cartas a las aerolíneas pa’ que cortaran los vuelos, diciendo que la plata de esos pasajes engorda al régimen y no llega al pueblo.

Además, recalca que Cuba sigue en la lista esa de países que patrocinan el terrorismo y saca a colación la Ley Helms-Burton, que es como el coco para muchos.

Y por si fuera poco, junto con el otro congresista, Mario Díaz-Balart, también quiere cortarle las remesas al país, alegando que esa plata también la coge el estado. O sea, un tumbaíto completo.

Qué viene ahora

Pues, si estas medidas cogen fuerza, lo que se espera es más tensión entre Miami y La Habana.

Veremos si las aerolíneas le hacen caso, qué pasa con las remesas y cómo reacciona el gobierno cubano. La bola está en el aire, mi gente.

Toca estar con los ojos bien abiertos, porque cuando Giménez se pone así, siempre hay tela por donde cortar y mucha gente pendiente de este nuevo capítulo.

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