¡Silvio Rodríguez, el trovador de la doble cara, pide paz en España mientras Cuba se cae a pedazos!

Silvio Rodríguez critica la vivienda en España desde su experiencia de un mes, ignorando la crisis habitacional en Cuba, su país natal.

¡Oye esto pa' que veas lo que pasa!

Resulta que Silvio Rodríguez, el cantautor de los que siempre tienen algo que decir, se echó una pasadita por España. ¡Diez conciertos y un mes entero viviendo allá! Y tú sabes cómo es Silvio, no se queda callado. Dijo que lo de la acampada en Sol le daba esperanzas y valor. ¡Como si el mundo se fuera a arreglar con una guitarrita y un buen verso!

Pero lo más bueno es que, con ese aire de sabio y de defensor de los desposeídos, se atrevió a pedirle al gobierno español que metiera mano urgente con el problema de la vivienda. ¡Imagínate tú! Un artista que defiende al régimen cubano, donde las casas se caen a pedazos más rápido que un castillo de naipes.

¿Y dónde fue que dijo esto y cuándo?

Pues mira, todo este tinglado pasó hace poco, allá por octubre de 2026. Silvio andaba de gira por España, disfrutando de la vida y, de paso, dando cátedra sobre cómo solucionar los problemas ajenos. La noticia saltó en una conversación con el periódico El País, donde se puso muy poético.

El ambiente, por lo que cuentan, era de esos de debate intelectual, pero él sacó a relucir su lado más crítico, pero solo para los problemas de España, claro está. Daba la impresión de estar en una cumbre de esas que prometen mucho y arreglan poco, pero con más sabor a chisme de esquina que a discurso oficial.

¿Y esto a quién le cae arriba?

Bueno, esto le cae arriba a cualquiera que piense que Silvio Rodríguez es solo un trovador de cosas bonitas. La verdad es que el asunto destapa una hipocresía de las grandes. Mientras él pide medidas urgentes para España, su propia tierra, Cuba, vive una crisis de vivienda que da pena.

La gente en Cuba se las ve y se las desea para conseguir un techo digno. Casas viejas, derrumbes, desahucios… todo un panorama gris que nuestro cantautor prefiere ignorar olímpicamente. Es como si le pusiera un velo a la realidad de su país para poder hablar con más libertad de los problemas de otros.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, está Silvio, que dice que la acampada en Sol le da esperanza y que el mundo vive una «edad oscura». Curioso, ¿verdad? Él, que se deja regalar fusiles por el presidente cubano, ahora habla de paz y mejoramiento humano.

Por el otro, está la realidad de Cuba: edificios cayéndose, gente en la calle y un gobierno que parece no tener prisa por arreglarlo. Y mientras tanto, Silvio, con su discurso pacifista y solidario, se enfoca en los problemas de España. El periódico El Debate, que fue quien sacó esto a la luz, parece no creerse nada de lo que dice el trovador.

¿Y ahora qué?

Pues ahora queda el sabor amargo de la doble moral. Silvio Rodríguez sigue cantando sus verdades, pero parece que esas verdades solo aplican cuando le conviene. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuándo se va a acordar de la Cuba que se derrumba mientras él pide