¿Y los papás? Sepultan a 40 angelitos sin nombre en La Guaira

Los restos de 40 niños no reclamados tras los terremotos de junio fueron sepultados en La Guaira, casi dos meses después, con un emotivo acto.

¡Oye esto pa’ que veas!

Parece mentira, pero la cosa se puso fea, fea. Aquí en La Guaira, se nos fueron de este mundo 40 angelitos, chamaquitos que nadie reclamó después del temblor ese horrible que nos sacudió el 24 de junio. Los cargaron en carretas con globos blancos, como si fueran pa’ una fiesta, pero era pa’ llevarlos a su última morada, sin que nadie les dijera “mi niño”.

Todo este tiempo estuvieron esperando en una morgue improvisada en Los Silos, allá en el Puerto de La Guaira. Imagínate la pena. Casi dos meses después de la tragedia, que dejó la cosa más dura, un montón de vehículos se juntaron pa’ llevar estos cuerpitos al Cementerio La Esperanza.

¿Dónde fue el drama y cuándo?

Esto pasó hace poco, a finales de agosto de 2026, en La Guaira, Venezuela. Los restos de estos 40 chamacos, que quedaron solos en el mundo tras el terremoto, fueron movidos desde la morgue de Los Silos hasta el Cementerio La Esperanza, en Carayaca.

La caravana, con globos blancos en las carrozas, se movió con un silencio que pesaba, mientras la gente en la calle miraba, con el corazón en un puño, sintiendo el dolor de esos niños que se fueron sin un abrazo.

¿Y esto a quién le cae encima?

Esto nos cae a todos, mi gente. Ver a 40 niños que nadie vino a buscar es un golpe. Nos recuerda lo mucho que podemos perder en un desastre así. ¿Dónde estarán sus familias? ¿Se perdieron todas? Es una incertidumbre que te da escalofríos.

La cosa cambia porque te das cuenta de que detrás de las cifras, hay historias, hay vidas que se truncaron y quedaron en el aire. El Cementerio La Esperanza tuvo que abrirle espacio a muchas víctimas, y esto de los niños sin nombre es lo más duro.

¿Qué dicen los involucrados?

Los que saben, los del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) y los del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), hicieron su trabajo. Tomaron huellas, hicieron estudios pa’ ver si un día alguien reconoce a estos chamos. A cada uno le pusieron un número, como pa’ que no se pierdan del todo en el más allá.

La versión oficial es que estos niños no fueron reclamados. No han dicho si sus familias enteras se murieron en el temblor o si están desaparecidos. La cosa sigue ahí, en el aire, con ese número de expediente pa’ cada uno.

¿Y ahora qué?

Pues ahora, estos 40 angelitos descansan en La Guaira. Quedan muchas familias buscando a sus desaparecidos y tratando de entender qué pasó. El tema sigue abierto, la búsqueda de los que faltan no para, y la esperanza de que alguien aparezca por estos niños es lo último que se pierde, aunque el camino sea largo y doloroso.