¿Pan? ¡El oficialismo se da un festín criticando el pan de Guantánamo!
Periódico oficialista cubano critica duramente la mala calidad y el peso insuficiente del pan vendido en Guantánamo, exponiendo las fallas del sistema alimentario.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que hasta en el pan hay bochinche en Guantánamo. El periódico oficialista Venceremos, que uno creería que solo dice lo que el gobierno manda, se soltó con una crítica dura, dura, sobre la calidad del pan que están vendiendo por allá.
O sea, que no solo es que el pan es chiquito, sino que además parece que le quitan peso antes de venderlo. ¡Imagínate el panorama!
¿Dónde fue el relajo y cuándo?
El lío se armó en varias panaderías y establecimientos de Guantánamo. El golpe fuerte se lo dieron a la antigua panadería La Nueva, ahora punto de venta, por el pan que vendieron el lunes 17 de agosto.
Según el reporte del periódico, ese día el pan estaba “paupérrimo”, con un color feo y pesando entre 30 y 50 gramos. ¡Y eso que ya lo habían puesto más chiquito antes y cobrando 75 centavos!
¿Y esto a quién le cae arriba?
Bueno, a todos los que tienen que ver con que la gente coma. Venceremos le echó la culpa directo a los jefes de las empresas Alimentaria y de la Harina, y también a la Dirección Integral de Supervisión y Control (DISC), que se supone que deben estar pendientes de estas cosas.
Y es que el pan no es cualquier cosa, es básico en la mesa de cualquier cubano. Que el pan esté así de mal demuestra lo revuelta que está la cosa con la comida en la isla.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, está lo que dice el periódico oficialista: pan malo, peso que no cuadra y responsables que no hacen su trabajo. Por el otro, parece que hay gente vendiendo pan en la calle, en bicicletas, un tal “pan de bola” a 40 pesos. ¡Un dineral comparado con el precio oficial!
Venceremos lo calificó como “enriquecimiento ilícito a costa de la necesidad”. Reconocen que Cuba tiene mil problemas (combustible, electricidad, comida, medicinas), pero que eso no es excusa para vender porquería.
¿Y ahora qué?
El periódico advierte que esto no es un caso aislado, que estas fallas pasan seguido. La crítica es importante porque viene de ellos mismos, de la casa. Deja claro que las dificultades económicas están afectando hasta lo más esencial de la dieta diaria.
Así que, por ahora, queda seguir mirando si el pan mejora o si el bochinche sigue en la cola del pan en Guantánamo.