¿Se volvió loco el dólar y el euro se hizo el desentendido en la cola del MLC?
El dólar se disparó a 490 CUP en Cuba, mientras el euro bajó un poquito. La MLC se mantuvo igual. El chismorreo es que esto sigue de candela y el peso cubano ni se asoma.
Qué pasó
¡Ay, mi madre! La cosa con las divisas en Cuba sigue más enredá' que un rollo de alambre. Imagínate que el dólar, ese billete verde que nos tiene a todos con el ojo pela'o, se fue por las nubes otra vez. Llegó a los 490 pesos cubanos, ¡casi quinientos por un dólar!
Eso es un bochinche que no hay quien lo pare. Mientras tanto, el euro, que venía dando guerra, parece que se cansó un poquito y bajó. Una caidita de nada, pero al menos no siguió subiendo como la espuma. La MLC, por su parte, se quedó tranquilita en 400 CUP, como si la cosa no fuera con ella.
Dónde y cuándo
Esto no es un cuento de camino, no. Esto pasó fresquecito, el 3 de febrero de 2026, y no en la NASA, sino aquí mismo, en la calle, en la boca de todo el mundo que necesita un dolarito. El mercado informal de divisas en Cuba, que es donde se cuecen los frijoles de verdad, fue el escenario principal.
Desde la cola de la panadería hasta la esquina del parque, el ambiente se sentía tenso. La gente con los teléfonos en la mano, chismeando el último precio, viendo cómo se les esfuman los pesos del bolsillo. La inestabilidad era la única certeza en el aire caliente de la isla.
Por qué importa
¡Y si importa! Esto no es un simple numerito en una pantalla, mi gente. Cada vez que el dólar sube, a nosotros nos aprieta la soga. Todo se encarece: la comida, la medicina, hasta el pasaje en la guagua parece que sube de precio en secreto.
El salario en pesos se vuelve un chiste de mal gusto. La gente no busca divisas por gusto, es para poder comprar algo, para que la poca plata que entra no se le vuelva polvo en las manos. Es una angustia diaria, un problema gordo que nos afecta a todos los de a pie.
Qué dicen las partes
Aquí cada quien habla lo suyo. El gobierno, con su “tasa flotante”, dice una cosa, pero la calle, que es la que manda de verdad, dice otra muy distinta. Parece que esa tasa oficial es como el que le habla a la pared, porque el dólar sigue su camino sin hacerle caso a nadie.
Nadie oficial logra frenar esta locura. Mientras tanto, la gente comenta que no hay producción, que la economía está varada, que no entra inversión. En fin, que el mercado informal tiene la última palabra y eso nadie lo discute.
Qué viene ahora
¿Qué viene ahora? Pues a seguir sufriendo, a apretarse más el cinturón. No se ve una luz clara al final del túnel con esto de las divisas. El dólar parece que seguirá siendo el rey de la pista, y el peso cubano, la cenicienta que se queda sin baile.
Hay que seguir pegados a la radio bemba, viendo cómo se mueve el chismorreo de los precios. La crisis económica sigue echando raíces profundas y, por ahora, no hay señales de que esto vaya a cambiar para bien. Tocará seguir luchando día a día.