¿Se nos durmieron los vivos? Mandamás se trancan ante las nuevas medidas económicas en Matanzas

Dirigentes en Matanzas se resisten a aplicar nuevas medidas económicas, viendo al sector privado como rival en lugar de aliado para impulsar el desarrollo.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! El periódico oficialista Girón de Matanzas soltó una bomba: resulta que hay unos cuantos jefes y funcionarios que se hacen los locos con las nuevas medidas económicas que el gobierno prometió para darle un empujón a la economía. Parece que en vez de ver al sector privado como un compañero de baile, todavía lo ven como un rival.

El artículo cuenta que en reuniones se han escuchado frases como "las mipymes nos están cogiendo la delantera y eso no puede suceder" o "tenemos que ponernos las pilas antes de que el sector privado nos pase por arriba". ¡Imagínate el bochinche!

Dónde y cuándo

Esto se destapó en Matanzas, en reuniones a nivel municipal y provincial, y salió a la luz en el periódico Girón. El ambiente se siente cargado, como si hubiera tensión en el aire. Es la provincia de Matanzas, donde se supone que las cosas debían empezar a moverse con las nuevas reglas del juego económico.

Por qué importa

Bueno, esto importa porque se supone que estas nuevas medidas son clave para sacar al país de la crisis. Si los mismos que deben aplicarlas se ponen con esa mentalidad de "nos van a ganar", entonces nada va a cambiar. Se trata de ver si el Estado puede ser un facilitador o si se va a quedar atrás con la misma cantaleta de siempre.

Lo que está en juego es la posibilidad de que el sector privado, las mipymes y otros actores económicos ayuden a crear empleos, a que las cosas fluyan mejor en las cadenas de suministro y a aliviarle la carga al gobierno. Si no se ponen las pilas, la crisis va a seguir dando pela.

Qué dicen las partes

Por un lado, las nuevas medidas económicas, anunciadas por las "máximas autoridades", buscan dinamizar la economía y fomentar la complementariedad. Por otro lado, hay funcionarios que, según Girón, todavía ven al sector privado como una competencia y no como un aliado. Algunos pocos defienden la cooperación, pero son la excepción.

El periódico critica que los empresarios privados no son invitados a las reuniones donde se toman las decisiones económicas territoriales. Es decir, los que están en el terreno, los que mueven el dinero, no tienen voz ni voto en cómo se planea el futuro económico de la provincia.

Qué viene ahora

Lo que está en el aire es si esta mentalidad de "controlar y supervisar" va a cambiar de una vez por todas. El reto es transformar esa cultura administrativa para que el Estado se convierta en un verdadero facilitador. Habrá que ver si se logra que los empresarios privados tengan un lugar en las mesas de decisión y si se quitan de encima esas barreras que aún traban la colaboración entre el sector estatal y el privado.