¿Se nos cae todo encima? Los jóvenes cubanos le cantan la verdad al futuro del país
Jóvenes en Cuba expresan su descontento y escepticismo sobre el futuro del país, usando la frase '¡Claro que se cae!' ante la crisis.
Qué pasó
Mira, mi gente, que en Cuba se está cocinando algo sabroso y no es comida. Los muchachos de la Isla, los jóvenes, se están soltando la lengua y diciendo lo que piensan del futuro del país. ¡Y no se andan con chiquitas! Les preguntan si el sistema se queda o se va, y la respuesta que se oye por ahí es un '¡Claro que se cae!' que retumba.
Es como si se hubiera roto el hielo, porque antes se hablaba bajito, pero ahora la cosa está más a la vista, en las colas, en las paradas, en todos lados.
Dónde y cuándo
Esto está pasando ahora mismo, en todas las calles, barrios y esquinas de Cuba. Da igual si estás en una cola para el pollo o esperando la guagua; la conversación está ahí. Se siente el calor, el ruido de la ciudad, y la tensión de saber que la cosa no está fácil para nadie.
Los jóvenes que hablan son de aquí mismo, de la Isla, y lo que cuentan es el día a día: apagones que no acaban, falta de comida, sueldos que no alcanzan y trabajos que no aparecen.
Por qué importa
Porque esta generación está harta. Han crecido con las mismas crisis de siempre, con promesas que se quedan en el aire y un futuro que se ve más negro que la noche. Ya no es solo un grupito el que lo dice, parece que es un sentir general que va creciendo.
La cosa está tan difícil que muchos ya ven la salida fuera de Cuba como algo real, mientras otros prefieren quedarse y hablar claro, sin miedo. Es el termómetro de cómo está la calle, ¿entiendes?
Qué dicen las partes
Bueno, lo que dicen los muchachos es que el sistema se ve muy cansado, como que ya no da para más. La gente de arriba, el gobierno, a veces habla de cambios, pero para los jóvenes parece que las cosas no se mueven. Y los que están en medio, los que viven la crisis a diario, son los que más están sintiendo el peso de todo.
Lo que está claro es que hay un cansancio general, una falta de fe en que las cosas vayan a mejorar solas.
Qué viene ahora
Nadie tiene la bola de cristal, pero se siente que la cosa va a seguir moviéndose. Si la juventud está hablando así de claro, es porque algo tiene que cambiar. Hay que estar pendiente a ver qué pasa con todas estas voces que se están alzando.
Lo que sí se ve es que el descontento no se va a ir así como así. La gente quiere ver acciones, no solo palabras, y eso es lo que hay que seguir de cerca.