¿Qué pasó en Matanzas? ¡Edificio patrimonial se desmorona y escapados de milagro!

Una vivienda patrimonial en Matanzas colapsó parcialmente. Sus ocupantes escaparon ilesos, pero el incidente expone el grave deterioro del fondo habitacional cubano.

Qué pasó

¡Oye, que en Matanzas se formó el bochinche! Resulta que una casa vieja, de esas que parecen sacadas de una foto antigua, se vino abajo en pleno centro. La fachada y el techo del segundo piso dijeron basta y se desplomaron en la tarde del sábado. Imagínate el susto, pero lo bueno es que, de puro chiripa, los que vivían ahí se salvaron.

Esto pasó en la calle Milanés, un lugar que la gente conoce, entre Santa Teresa y Zaragoza. Un gentío se apareció por ahí: bomberos, gente de la Vivienda, de la electricidad, todos los jefes del pueblo. Menos mal que el susto no pasó a tragedia.

Dónde y cuándo

El incidente ocurrió el sábado por la tarde, en la calle Milanés, un lugar céntrico y transitado de Matanzas. La casa, de esas con aire de historia y valor patrimonial, estaba en un estado que daba pena, con grietas y maderas vencidas.

Cuando la estructura empezó a crujir, el dueño estaba al fondo y logró sacar a un niño que dormía adelante, ¡un segundo antes de que todo se viniera abajo! El ruido debió ser tremendo y el polvo, ni te cuento.

Por qué importa

Esto no es un caso aislado, compa. Es la prueba viviente de cómo se están cayendo las casas en Cuba, sobre todo las antiguas. Llevan años con problemas, y aunque le habían dado un subsidio a esta, el tiempo y la falta de arreglo la vencieron.

Cuando se te cae una casa encima, cambia la vida de golpe. Perdiste tu hogar y encima vives con el miedo de que pase de nuevo en cualquier esquina. Es la realidad de muchos cubanos que viven en edificios que amenazan con derrumbarse.

Qué dicen las partes

Por ahí dicen los que saben que la casa tenía ladrillos y madera viejos, de esos que ya no aguantan más. El dueño, con el corazón en la mano, contó cómo escuchó los crujidos y actuó rápido para salvar al niño.

Funcionarios del Gobierno de la provincia dijeron que la casa tenía un subsidio para arreglarla, pero que el deterioro era más grande. Los vecinos de al lado y las tiendas de abajo, por suerte, no sufrieron daños graves. Ya están demoliendo lo que queda en pie para que no se caiga más.

Qué viene ahora

Ahora toca limpiar todo el escombro y hacer un estudio para ver qué se puede hacer con ese pedazo de edificio. Pero la verdad es que esta historia deja claro que hay que meterle mano a las casas viejas antes de que sea tarde.

Habrá que ver si esto sirve de aviso para que se pongan las pilas con el resto de las edificaciones patrimoniales. La gente vive esperando, y el tiempo, como se vio, no perdona.