¡Se acabó el relajo! El SNAP ahora te pone a sudar y a decir adiós al dulce.
Millones de americanos que dependen del SNAP ahora tienen que sudar más y decir adiós a las golosinas. El gobierno ajustó las reglas y la gente se las ve duras para comer.
Qué pasó
¡Agárrense fuerte! Desde el 1 de febrero de 2026, la cosa se puso seria para millones de personas que dependen del programa SNAP en Estados Unidos. La famosa “One Big Beautiful Bill” trajo un paquete de cambios que ha dejado a la gente con los pelos de punta.
Ahora, si quieres tu ayuda para la comida, te toca trabajar o estar en algún programa laboral al menos 80 horas al mes. Y ojo, que antes la edad tope para esto era 55, ¡pero ahora la extendieron hasta los 65 años!
Además, a los padres con hijos de 14 años o más también los metieron en el mismo saco. Y como si fuera poco, a los veteranos, los que no tienen casa y los jóvenes que salieron del sistema de crianza temporal les quitaron las exenciones que tenían. ¡Un chucho gordo!
La cosa no termina ahí: ya no podrás comprar bebidas azucaradas, ni golosinas, ni esos snacks salados, ni postres preparados. ¡Se acabó el dulcito y el chismecito con papitas! Según el Departamento de Agricultura, es para que la gente coma más sano, pero el golpe es fuerte.
Dónde y cuándo
Esto está pasando en todo Estados Unidos, y ha caído como un mazazo gordo en lugares como Florida, Texas, Oklahoma, Louisiana, Colorado y West Virginia. Son cerca de 42 millones de americanos los que se benefician de este programa y ahora se ven con el agua al cuello.
El bochinche arrancó el 1 de febrero de 2026. La ley empezó a regir y de golpe, la nevera de muchos se siente más vacía.
Por qué importa
¡Imagínate! Esto no es cualquier cosita. Hablamos de que millones de personas podrían quedarse sin comida suficiente. Justo ahora, que los precios de todo están por las nubes, la gente no sabe de dónde sacar para llenar el plato.
El programa SNAP, que es un alivio para muchos hogares, va a sufrir un recorte monumental de hasta 186 mil millones de dólares hasta el 2034. Y como la cosa no podía ser más complicada, los estados ahora tienen que poner plata de su bolsillo para cubrir parte de los beneficios.
Esto significa menos comida en las mesas, más preocupación en las casas y un golpe duro para las familias más vulnerables del país.
Qué dicen las partes
Por un lado, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos defiende su decisión. Dicen que con esto buscan frenar el fraude y que la gente se ponga a trabajar, que es lo que hay. La idea es “fomentar la responsabilidad laboral”, según ellos.
Pero, por el otro, el Servicio de Investigación del Congreso les sacó los trapos al sol, diciendo que la mayoría de los errores en los pagos no son por fraude, ¡sino por fallos de la administración! O sea, que el problema no es la gente, sino los papeles mal hechos.
Mientras tanto, los expertos y las organizaciones que defienden a las familias con pocos recursos están pegando el grito al cielo. Advierten que estos recortes y nuevas trabas van a dejar a millones con el estómago vacío. ¡Un relajo con el hambre de la gente!
Qué viene ahora
Pues lo que se espera es un panorama complicado. Los beneficiarios, los legisladores de los estados y todas las organizaciones de ayuda social están con los pelos de punta. Temen que la inseguridad alimentaria se dispare como un cohete en muchas comunidades.
Con estas nuevas reglas, el SNAP se enfrenta a la transformación más grande en años. Habrá que estar bien pegado a la radio bemba, porque esto no se acaba aquí. La gente está preocupada, y con razón. A ver quién es el guapo que resuelve esto sin que la soga ahorque a los más débiles.