¡Se Acabó el Aguante! Perico y Bolondrón se Quedan a Oscuras por Semanas: Sin Luz Ni Agua y con la Paciencia Rota

Residentes de Matanzas, Cuba, denuncian más de dos semanas sin luz ni agua, sumado a falta de información y robo en subestación eléctrica.

¡Oye esto pa' que veas!

La gente en Perico y Bolondrón, allá en Matanzas, está que trina. Llevan más de dos semanas a oscuras, ¡imagínate tú! Y pa' ponerle la tapa al pomo, tampoco tienen agua y nadie les dice nada claro.

Es un bochinche de padre y señor mío, con los apagones que no se acaban y la falta de un chorrito de agua que pone la cosa color de hormiga.

¿Dónde es el relajo y cuándo empezó esta película?

Esto está pasando en los municipios de Bolondrón y Perico, en la provincia de Matanzas. El problema de la luz lleva un montón, ¡más de dos semanas seguidas en algunos casos! Y con la luz apagada, el agua tampoco llega bien, lo que complica la vida diaria a todos.

La gente no puede ni guardar la comida, se la pasan pegados a los teléfonos que no cargan y los servicios básicos se vuelven un dolor de cabeza.

¿Y esto a quién le cae encima? ¿Por qué tanto alboroto?

Bueno, esto le cae encima a la gente de a pie, a las familias que intentan hacer su vida normal con lo que hay. Con la luz que va y viene, y el agua que no aparece, todo se complica. Además, se han enterado de que se robaron el aceite de una subestación eléctrica, ¡un golpe más al sistema!

La cosa está que arde porque la cosa no es solo el apagón, es la falta de respuestas, de saber cuándo se resuelve este lío.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Por un lado, los vecinos están desesperados, contando los días sin luz y con la preocupación de que el servicio, cuando vuelve, es un parpadeo. Por otro lado, de las autoridades, poco o nada se ha escuchado. No hay comunicados oficiales que expliquen la magnitud del problema o den una fecha para que esto se arregle.

La comunidad está que no cabe en sí de la indignación, sobre todo después de saber del robo que empeora todo.

¿Y ahora qué se espera? ¿Qué pinta el panorama?

Pues mira, lo que se ve es que la cosa sigue tensa. La gente está pendiente a ver si la luz se decide a quedarse, si el agua vuelve a correr con normalidad y, sobre todo, si alguien da la cara y explica qué está pasando. Mientras tanto, el aire está cargado de incertidumbre y de la esperanza de que esto se resuelva pronto.