¡Santiago hierve! ¡Tres al caldero perpetuo por la tragedia del motorista!

Santiago de Cuba se sacude: tres malandros cayeron con cadena perpetua por el asesinato salvaje de un motorista. Robaron pa' vender la moto por pedazos. ¡Qué barbaridad!

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que te dé un pasmo! La calle en Santiago de Cuba está que arde y no es por el sol. Tres energúmenos, con la mente más fría que un témpano, se fueron de robo y terminaron quitándole la vida a un motorista. Así, sin más ni menos, por robarle la moto y hacer picadillo con ella para venderla en el mercado negro.

No fue un pleito de borrachos, no. Fue algo fríamente calculado, como de película de gánsteres, pero con un desenlace bien triste y real. La Fiscalía lo cantó clarito: planificaron todo al detalle, cada uno con su papelito, como si fueran actores de la peor obra.

Dónde y cuándo

Este drama ocurrió en la mismísima Santiago de Cuba. ¿Cuándo? Recientemente, dejando a la gente con los pelos de punta. La víctima, un motorista que andaba en la suya, fue engañado cerquita de la famosa Plaza de la Revolución "Antonio Maceo".

Le pidieron un aventón, una carrera, y cuando menos se lo esperó, ¡zas! Un cuchillo por la espalda mientras manejaba. Después, entre dos, le cayeron a más de veinte puñaladas. ¡Un ensañamiento que eriza el alma! El cuerpo, abandonado. La moto, ¿adónde fue? A la cacharrería ilegal, hecha pedazos.

Por qué importa

¡Esto es un grito en el desierto, mi gente! Nos está diciendo que la violencia, la pura maldad, está cogiendo vuelo por aquí. Las motos, que son un tesoro en estos tiempos de escasez, se han vuelto el blanco perfecto para estos desalmados.

Esto no es solo un chisme de esquina, es el reflejo de una Cuba donde la desesperación por los billetes y la falta de todo está volviendo a la gente de piedra. El mercado negro no solo se traga piezas de moto, ¡se traga vidas!

Qué dicen las partes

La Fiscalía Provincial no se anduvo con chiquitas. Pidió la pena máxima, y el Tribunal Provincial Popular de Santiago, ni corto ni perezoso, le dio a los tres malhechores lo que se merecían: ¡cadena perpetua! Y de paso, les quitaron otros derechos, pa' que sepan que la justicia, aunque lenta, a veces llega.

La calle, por su parte, murmura entre indignación y miedo. La gente comenta: "Si no hay trabajo, la cosa se pone fea, pero esto ya es otro nivel".

Qué viene ahora

¿Y ahora qué? Pues la pregunta del millón es: ¿cuántos más tendrán que caer para que la cosa cambie? Este caso no es el final de la película, es solo un capítulo más de una serie que nadie quiere ver.

Hay que estar con los ojos bien abiertos. La violencia no se va a ir por arte de magia. Esta sentencia es un aviso, una señal de alerta, pero la raíz del problema sigue ahí, echando brotes amargos en la sociedad cubana. ¡A seguir con el oído pegado a la calle!

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