¿Qué les dieron a estas tres valientes? ¡Premio a la libertad pa' ellas!

Rosa María Payá, junto a Yulia Navalnaya y Masih Alinejad, recibió el Premio FAES de la Libertad en Madrid por su lucha contra el autoritarismo.

¡Oye esto pa' que veas!

La cosa está caliente en Madrid, mi gente. Resulta que nuestra Rosa María Payá, la que no se cansa de meterle el pecho a la dictadura en Cuba, se llevó pa' su casa el Premio FAES de la Libertad. ¡Y no se lo llevó sola! La cosa se puso buena porque compartió el bacalao con la rusa Yulia Navalnaya, la viuda de ese Alexéi Navalni que también luchó hasta el final, y con la iraní Masih Alineyad, una periodista que le echa un camello a lo que pasa en Irán.

Imagínate el panorama: tres mujeres echando pa'lante contra gobiernos que no quieren soltar el poder, cada una en su pedazo de mundo, pero con el mismo fuego en el alma. La ceremonia fue el viernes 16 de octubre, ¡un día pa' recordar!, y hasta el expresidente José María Aznar andaba por ahí entregando los premios. ¡Eso se llama estar en el candelero!

¿Dónde fue el bochinche y cuándo?

Todo este tinglado pasó en Madrid, la capital de España, el viernes 16 de octubre. La ceremonia se hizo en un sitio importante, y se sintió la tensión y la esperanza en el aire. Estaban presentes figuras importantes y, claro, las protagonistas de la noche: Rosa María, Yulia y Masih. El ambiente era de reconocimiento, pero también de esa energía que se siente cuando la gente se une por una causa.

¿Y esto a quién le cae arriba? ¿Por qué nos importa?

Pues mira, este premio es un jalón de orejas pa' los que se la tiran de dictadores. Le cae encima al régimen cubano, al ruso y al iraní, que no ven con buenos ojos a la gente que pide libertad. A nosotros nos importa porque demuestra que la lucha de Rosa María y de tantos cubanos no está pasando desapercibida. Es un empujón pa' que la cosa cambie, pa' que la gente en Cuba pueda decir lo que piensa sin miedo y pa' que los derechos humanos se respeten de verdad.

Rosa María misma dijo que Cuba está en una catástrofe humanitaria, pero que la gente sigue en la calle pidiendo cambio. ¡Y ella está convencida de que el cambio viene ya! Esto nos recuerda que, aunque las cosas se pongan feas, la esperanza y la movilización ciudadana pueden mover montañas.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, tienes a las tres mujeres, que dicen que están en las puertas del cambio y que la unidad es la clave. Rosa María agradece el apoyo desde España y pide que sea más firme contra el gobierno de La Habana, ¡y le da un varillazo al gobierno español por estar más cerca de los dictadores que de la gente! Yulia Navalnaya habla de la persecución política y recuerda a su esposo y al papá de Rosa María, que también perdieron la vida por defender la libertad. ¡Vaya tela con esos regímenes!

Por el otro lado, están los que las critican, los gobiernos a los que señalan. Ellos, con su silencio o sus justificaciones, son los que provocan estas luchas. Masih Alineyad hasta se quitó el pañuelo y lo tiró al suelo, ¡un gesto fuerte! para denunciar lo que pasa con las mujeres en Irán. Denunció a los líderes europeos por no unirse más contra los autoritarios.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el aire?

Lo que viene ahora es seguir de cerca a estas tres mujeres y a todos los que luchan por la libertad. El premio es un reconocimiento, pero la pelea sigue. Lo que está en el aire es la esperanza de que estos actos inspiren a más gente y que los gobiernos democráticos se pongan las pilas y apoyen de verdad a quienes sufren bajo el autoritarismo. Hay que ver si este impulso se traduce en acciones concretas y si las democracias actúan con más unidad contra esos regímenes.

Hay que estar pendientes a ver cómo responden los gobiernos señalados y si este llamado a la unidad por la libertad se escucha de verdad. La pelota está en el tejado de muchos, pero sobre todo, en el coraje de la gente.