¿Te imaginas tu casa llena de basura y a punto de caerse? ¡Eso pasa en La Habana!
La Habana se ahoga en basura y edificios a punto de colapsar, aumentando el riesgo de enfermedades. Las medidas no son suficientes.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate tú en La Habana, en pleno centro, y que la calle parezca un basurero gigante. Pues eso es lo que está pasando, y para acabarla de amolar, los edificios alrededor están que se caen solos. La gente está que trina con tanta basura acumulada y con el peligro de que cualquier día se venga abajo un pedazo de pared.
Lo último que se ha visto es un vertedero tremendo en la esquina de Belascoaín con San Miguel. ¡Ahí mismo, pegado a un edificio que da un miedo horrible de lo deteriorado que está! Las fotos y videos andan circulando y la gente no sale del asombro y el malestar.
¿Y dónde y cuándo es este bochinche?
Esto está pasando justo ahora mismo, en el corazón de La Habana, específicamente en el municipio Centro Habana. Las calles Belascoaín y San Miguel se han convertido en un foco de atención por esa montaña de desperdicios. Pero ojo, que esto no es solo ahí, que en Escobar, Zanja, cerca de la funeraria y hasta en Luyanó la cosa está igual o peor, con basura y escombros que llevan meses ahí.
La gente está viviendo con ese hedor y ese peligro encima todos los días, en una de las zonas más concurridas de la ciudad. Se siente la tensión en el ambiente, el calor pegajoso de la ciudad y el ruido constante, todo mezclado con el olor de la podredumbre.
¿Y esto a quién le cae encima?
Pues a todo el mundo, mi gente. Esta situación no es un jueguito. Con tanta basura regada, los mosquitos y todo tipo de bichos proliferan que da gusto, y eso significa más dengue, más enfermedades del estómago, del hígado y hasta respiratorias. El Ministerio de Salud Pública ha dado la voz de alarma porque los casos de dengue están por las nubes, mucho más de lo normal, y para colmo, hay un aumento de otras enfermedades que se pegan con esa falta de higiene.
Además, los edificios viejos y dañados que están ahí, con la basura acumulada al pie, corren un riesgo tremendo de derrumbarse. ¿Te imaginas que eso pase? Sería una tragedia anunciada. La vida de las personas que viven o pasan por ahí está en juego.
¿Y qué dicen los que mandan y los que sufren?
Las autoridades saben del problema y hasta han intentado ponerle remedio. Dicen que se compraron camiones recolectores nuevos y contenedores, ¡una millonada gastada! Pero resulta que no es suficiente para toda la basura que se acumula. Se han probado hasta triciclos eléctricos, pero tampoco han dado la talla.
La gente, por su parte, está harta. Se quejan en las redes, comentan en la guagua, gritan desde el balcón. Se sienten ignorados y preocupados por la falta de soluciones reales y duraderas. Unos culpan a la falta de recursos, otros a la organización, pero al final, el que sufre es el pueblo.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de la basura?
Lo que se ve venir es que la cosa sigue complicada. A pesar de las medidas, la recolección de basura sigue siendo un dolor de cabeza para la ciudad. Hay que ver si las soluciones que prometen, o las que se inventen sobre la marcha, de verdad funcionan.
Por ahora, lo que queda es estar pilas, seguir denunciando y esperar que las autoridades se pongan las pilas de verdad para limpiar la casa, no solo por el tema de la salud, sino para que La Habana no se nos caiga encima, literalmente.