¿Qué bochinche es este? ¡Robo de aceite eléctrico acaba en tragedia mortal en Santiago!

Fiscalía de Santiago investiga robo de aceite eléctrico que terminó con un fallecido. Tres personas intentaron extraer componentes de una instalación eléctrica, provocando una descarga fatal.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Santiago de Cuba se formó un lío bien grande, y de los que dejan pensando. La Fiscalía anda metida en un expediente porque el otro día, ¡zas!, se formó el desbarajuste en una instalación eléctrica. ¿Y sabes qué? Terminó con un difunto. ¡Vaya usted a saber con qué estaban jugando!

La cosa es que tres tipos se las dieron de vivos, pensando que iban a sacar algo de valor de una fábrica de esas que manejan la corriente. Pero mira tú, la cosa les salió mal, pero mal de verdad.

¿Dónde fue el drama y cuándo?

Esto pasó hace un tiempo, el 9 de mayo, en el municipio de Santiago de Cuba. Los implicados, que parece que se pusieron de acuerdo en lo oscurito, se metieron cerca de la fábrica de pienso en el kilómetro 8 de la carretera Central, por allá por El Cobre. Imagínate la escena: de madrugada, todo oscuro, y ellos buscando hacer su trabajito sucio.

Lo que buscaban era el aceite de esos transformadores, ¡como si fuera oro! Uno se trepó al poste, otro vigilaba y el tercero preparaba los potes para recoger el líquido. Un plan de esos que solo se les ocurren a algunos, ¿verdad?

¿Y por qué esto le cae a la gente?

Bueno, esto no es un jueguito de niños, papá. Primero, porque uno de los tipos se electrocutó y se murió en el acto. ¡Qué pena más grande! Segundo, porque dañar el sistema eléctrico de un país es meterse con algo que nos afecta a todos. Imagina que se te va la luz por culpa de estos vivos que quieren sacar aceite de los transformadores.

Al final, este tipo de acciones, además de ser peligrosas, causan un problemón a todo el que depende de esa corriente para vivir, para trabajar, para lo que sea.

¿Qué dicen por ahí las partes?

La Fiscalía, que es la que está metida en el ajo ahora, informó que ya detuvieron a uno de los que andaba en el asunto. A ese le achacan el delito de sabotaje, ¡de esos que te meten preso un buen rato!

Los otros dos, pues la cosa sigue investigándose. Se supone que la Fiscalía está pendiente de todo, asegurándose de que se cumplan las leyes y que los derechos de los implicados se respeten. Pero la verdad, poco más han dicho.

¿Y ahora qué?

Pues ahora a esperar qué más sale de la investigación. La Fiscalía tiene que aclarar bien cómo fue que pasó todo, quién tuvo la culpa en qué, y qué va a pasar con los que queden por ahí.

Lo que sí está claro es que meterse con instalaciones eléctricas es un peligro de muerte y un delito. Hay que estar pendiente de lo que las autoridades decidan en este caso, porque puede que deje una lección para el futuro.