¡Ocho Días en Oscuras! Vecinos de Playa Sociedad se ahogan en calor y desespero por transformador fundido
Comunidad en Playa Sociedad lleva ocho días sin luz por transformador averiado, sufriendo pérdidas, calor y afectaciones a enfermos y niños.
¡Oye esto pa' que veas!
Mira qué cosa más caliente se está cocinando en Playa Sociedad. Los vecinos de por ahí, en la calle 25 y 68A, llevan pegao' ocho días seguidos sin una gota de electricidad. ¡Ocho días! Y todo por culpa de un transformador que se dio el lujo de dañarse, después de los apagones que ya nos tienen fritando.
Esto no es un relajo, mi gente. La cosa se puso fea de verdad. La comida se está yendo al hoyo en las neveras, el agüita no se puede tener fresca y el calorcito de junio te derrite como un caramelo en la acera.
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
Todo este corre-corre está pasando en Playa Sociedad, por las calles 25 y 68A. Desde hace más de una semana, la luz no aparece por ningún lado. Los apagones generales pegaron primero, y después fue que el transformador dijo 'hasta aquí llegué'. La gente está viviendo un infierno, sudando la gota gorda, literal.
Imagínate tú, con niños pequeños, o gente mayor en casa, o peor, alguien encamado. ¿Cómo aguantan ese calor sin un ventilador, sin un aire, sin nada que les alivie? Es una situación de no dar abasto.
¿Y esto por qué nos importa?
Pues mira, esto importa porque la electricidad no es un lujo, es el pan de cada día. Sin luz, no hay refrigeración para los alimentos, se complica tener agua potable, y el calor te mata poco a poco. Afecta la vida de todos, pero sobre todo a los más vulnerables.
Los vecinos sienten que el transformador que pusieron no da la talla, que es muy pequeño para tanta gente. Y la verdad, ¡ocho días sin resolver! Eso es para que cualquiera se ponga bravo y pida que alguien, ¡quien sea!, meta mano rápido.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, está la gente del barrio, como Yorelis González, que fue la que pegó el grito en el cielo en las redes, contando la pesadilla que viven. Ella dice que el transformador no da abasto y que la solución se está haciendo eterna.
Por otro lado, se supone que está la empresa eléctrica, que es la que tiene que venir a poner orden. Pero de ellos, ¿qué se oye? Silencio. O lo que se oye es que las piezas tardan, que la situación está difícil, lo de siempre.
¿Y ahora qué?
Pues ahora lo que toca es esperar, a ver si es verdad que alguien se da cuenta de la urgencia. Los vecinos quieren una solución de verdad, no un parcho. Quieren que les pongan un transformador que sirva, que aguante la candela y que les devuelva un poco de normalidad a sus casas.
Mientras tanto, a seguir achicharrándose, a ver si la paciencia dura más que el calor. Hay que estar pendientes a ver qué inventan o qué traen, porque así no se puede seguir.