¿Qué le pasa a este muchacho? Denuncian que el joven Jonathan David Muir se está secando en la cárcel de Morón
Denuncian grave deterioro de salud del adolescente Jonathan David Muir, preso en Canaleta tras protestas en Morón. Su padre alerta sobre deshidrosis y falta de atención médica.
Qué pasó
Oye esto pa' que veas… El chiquillo Jonathan David Muir, de apenas 16 años, parece que se nos está secando en el presidio de Canaleta, allá en Morón. Resulta que después de meterlo preso por unas protestas que hubo en marzo, ahora la familia está que no duerme del susto porque el nene no está bien, ¡pa’ na’!
El papá, Elier Muir, salió en un video contando el drama. Dice que al chamaquito le salió una cosa en la piel, como una deshidrosis, y que en la cárcel ni lo atienden como debe ser. Imagínate el cuadro: el muchacho con la salud en picada y las manos atadas.
Dónde y cuándo
Esto está pasando en el centro penitenciario de Canaleta, en Morón, provincia de Ciego de Ávila. Fue hace unas semanas, después de unas protestas que se armaron por allá en marzo. El chaval está ahí metido, en un lugar que, según cuentan, tiene más bichos que el monte y la higiene brilla por su ausencia.
El papá mismo lo dijo: la celda está llena de insectos, la comida no alcanza y el pobre Jonathan David no puede ni pegar un ojo tranquilo. Se está poniendo flaco y se nota a leguas que el cuerpo no aguanta ese trote.
Por qué importa
Y claro que importa, ¿tú crees que no? Primero, porque es un menor de edad. Meter a un chiquillo de 16 años en una cárcel de máxima seguridad, ¡y con adultos!, es una vaina que no tiene nombre. El chiquillo está más expuesto que un plátano pelao en la guagua.
Segundo, porque la salud no es juego. Si ya estaba malito de la piel, imagínate ahora con las condiciones que describen. La gente está preocupada porque esto se puede poner feo de verdad y nadie quiere que un muchacho pierda la vida o quede mal por estar en un sitio así.
Qué dicen las partes
Bueno, por un lado, está la familia y las organizaciones como Prisoners Defenders, que son los que están alzando la voz y denunciando todo este asunto. Ellos son los que aseguran que el chiquillo no está recibiendo la atención médica que necesita y que las condiciones son deplorables.
Por el otro lado, hasta ahora, el gobierno no ha dicho ni pío sobre este caso en particular. Silencio de radio, como si nada pasara. Mientras tanto, la presión sigue para que alguien haga algo antes de que sea demasiado tarde.
Qué viene ahora
Lo que se espera es que las autoridades se pongan las pilas y atiendan esta denuncia con la seriedad que merece. La familia y los activistas seguirán insistiendo, pidiendo que revisen el caso, que le den al muchacho la atención médica que necesita y, si es posible, que lo saquen de ese infierno.
Hay que ver si alguien escucha y se digna a responder. Por ahora, lo que está en el aire es la incertidumbre y la esperanza de que este joven reciba un trato digno y la justicia que se merece, sobre todo por ser un menor.