¿Y esta reportera a dónde va? La Seguridad del Estado le tranca la puerta en las narices
Seguridad del Estado cubano impide a la periodista Camila Acosta salir de su casa en La Habana. La acción, grabada en video, genera condena.
¡Oye esto pa’ que veas! La periodista independiente Camila Acosta, que le da cobertura al portal CubaNet y hasta escribe para el ABC de España, se encontró con un problema gordo en su propia casa en La Habana. Un agente de esos de civil, de la Seguridad del Estado, se pegó en la puerta de su edificio y no la dejó salir.
Imagínate la escena: la reportera quiere salir, como cualquier hijo de vecino, pero el agente, sin mostrarte ni un papel ni decirte por qué, le dice que para adentro. La cosa se puso tensa y todo quedó grabado en video, para que el mundo lo vea.
¿Dónde y cuándo pasó el bochinche?
Esto fue hace poco, en La Habana, un miércoles, para ser exactos, el 28 de octubre de 2026. El agente se paró ahí afuera, como esperando al foe, y cuando Camila intentó salir, ¡zas!, alante de ella. La periodista, con la cámara encendida, le preguntó, pero el tipo se puso firme, sin dar explicaciones de ley, solo con actitud de que mandaba él.
El ambiente, seguro, estaba cargado. Un efectivo de seguridad del Estado truncando la salida de una periodista, es como para que hasta los pájaros se callen.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Bueno, esto cae como un balde de agua fría sobre cualquiera que crea en la libertad de expresión. Las organizaciones que defienden la prensa por el mundo entero, como Amnistía Internacional, la SIP y Reporteros Sin Fronteras, llevan tiempo diciendo que en Cuba esto es pan de cada día para los que no se callan.
Esto no es solo un incidente aislado. Es parte de una estrategia para ponerle un bozal a la prensa independiente, especialmente cuando se acercan fechas calientes o hay movidas sociales. Quieren que la gente no se entere de lo que pasa de verdad.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, está Camila Acosta, que denuncia el atropello y lo saca a la luz con su video. Ella, como periodista, está haciendo su trabajo, que es informar. Por otro lado, está el agente de Seguridad del Estado, que actúa bajo órdenes, impidiendo la salida sin justificación aparente, representando la postura oficial de control.
La gente que ha visto el video en las redes sociales está que echa humo. Critican la arbitrariedad, la falta de respeto a los derechos y el uso de la fuerza contra un profesional de la prensa.
¿Y ahora qué?
Pues ahora, lo que toca es seguir de cerca cómo se desarrolla esto. Si estas acciones van a seguir ocurriendo, si habrá alguna respuesta oficial más allá de la negación, o si la presión internacional logrará que las cosas cambien, aunque sea un poquito. La verdad es que con estas cosas, la libertad de prensa en la isla sigue en el aire.