¿A 500 pesos la pastilla? ¡Este cubano no quiere morirse sin ver la isla libre!
Paciente infartado en Matanzas denuncia que compró 10 pastillas por 500 pesos, evidenciando el alto costo y desabastecimiento de medicinas en Cuba.
¡Qué bombazo! Un infartado con el alma en vilo
Oye esto pa' que veas qué cosa. En Matanzas, un señor de 62 años, que ya pasó por el susto de un infarto, se nos lanza a las redes a gritar lo que muchos callan. Carlos Martell Díaz nos cuenta su drama: ¡las pastillas para el corazón le están saliendo más caras que un oro! Y él, con el alma en un hilo, dice que no quiere irse de este mundo sin ver a Cuba libre, ¡imagínate el desespero!
¿Dónde y cuándo pasó este bochinche?
Esto se armó en la provincia de Matanzas, allá en Cuba. El señor Carlos Martell Díaz, que no anda con juegos, grabó un video para que el mundo entero se enterara. El caso es que compró un paquetico de diez pastillas por 500 pesos cubanos. ¡Sí, leíste bien! Y con eso, ¡apenas le dura diez días su tratamiento! El ambiente se siente de urgencia, de necesidad pura y dura.
¿Y por qué importa tanto este cuento?
Bueno, esto no es un chisme cualquiera. Pone en carne viva lo difícil que está la cosa para la gente enferma, para los que necesitan medicinas todos los días. Si un infartado no consigue sus pastillas en la farmacia del Estado y tiene que pagarlas a precio de oro en la calle, ¿qué nos queda? Esto cambia la vida de muchos, especialmente de los que tienen la pensión corta o están mal de salud.
¿Qué dicen las partes de este lío?
Por un lado, tenemos al señor Carlos, que se pregunta cómo es posible que en la calle se consigan estas medicinas, pero en la farmacia no. Por otro lado, los que venden estas cositas por la izquierda dicen que los precios suben porque todo está caro: la comida, las divisas… Dicen que es la ley de la oferta y la demanda, pero de la mala. El gobierno, como siempre, en silencio o con explicaciones que no convencen a nadie.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene en el panorama?
Pues mira, el futuro se ve nublado para muchos. Este caso en Matanzas es solo uno más de los miles que pasan en Cuba. La gente seguirá buscando la forma de sobrevivir, de conseguir sus medicinas como sea. Habrá que estar bien pendientes a ver si esto mejora o si la gente se cansa y arma un bochinche mayor. De momento, la esperanza de ver una Cuba libre y con medicinas para todos, sigue ahí, pero el camino es largo y cuesta arriba.