¡Silvio Rodríguez armó bochinche en bar de Pablo Iglesias y le caen encima por explotación!
Silvio Rodríguez cantó en el bar de Pablo Iglesias en Madrid, mientras trabajadores denuncian explotación laboral en el local. Una polémica que salpica a ambos.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que el trovador cubano Silvio Rodríguez, ese que no se pierde un concierto ni una causa de izquierda, se fue pa' Madrid y después de su gira se metió en la Taberna Garibaldi. ¿Y quién lo recibió? Nada más y nada menos que Pablo Iglesias, el fundador de Podemos. Allí, el cantante se soltó con su guitarra, cantando pa' la gente, con Iglesias y hasta Irene Montero en el público. ¡Un fiestón de los que defienden la Revolución y bla bla bla!
Pero mira tú qué casualidad, mi gente, que justo cuando Silvio estaba cantando, los trabajadores de ese mismo bar, los de la CNT, salieron a decir que en ese chiringuito hay más de un problema. Hablan de trato feo, de trabajar hasta 14 horas y de que no les pagan las horas extras. ¡Vaya tela marinera!
¿Dónde y cuándo fue este tinglado?
Todo este lío se armó en la Taberna Garibaldi, en el barrio de Lavapiés, en Madrid. Fue hace poquito, después de que Silvio terminara sus diez conciertos por España. Las fotos se vieron por las redes, con Silvio dándole a la guitarra y hasta una bandera republicana por ahí. Parece que el cantante andaba apoyando una acampada por la vivienda en Sol, diciendo que eso le daba esperanza. ¡Qué contraste con Cuba, donde la gente no tiene dónde caerse muerta y él defendiendo el sistema de allá!
¿Y por qué importa este bochinche?
Bueno, esto importa porque pone en el mismo plato a dos figuras fuertes de la izquierda. Por un lado, Silvio, que siempre le echa flores al gobierno cubano, hasta se ofreció a coger las armas si hacía falta y le regalaron un fusil. Por el otro, Iglesias, que habla de justicia social y derechos pa'l trabajador. Y ahora, los mismos trabajadores de su bar salen a decir que allí no se respetan esos derechos. ¡Unas cosas son con guitarra y otras son con nómina!
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, Silvio Rodríguez, que ni pío sobre los problemas del bar, solo se le ve contento cantando y apoyando protestas en España. Luego está Pablo Iglesias, el dueño del tinglado, y su gente, que defienden a capa y espada sus ideales de justicia social. Pero los trabajadores, a través de la CNT, han puesto el dedo en la llaga, denunciando malos tratos, jornadas larguísimas y problemas con los pagos. Dicen que hay un mundo entre lo que dicen y lo que hacen en el negocio.
¿Y ahora qué?
Pues ahora queda ver qué pasa. Si Silvio va a decir algo sobre las denuncias de sus anfitriones. Si Iglesias va a aclarar la situación de sus trabajadores o si va a decir que todo es invento. Lo seguro es que la gente está hablando, y mucho. Queda en el aire la duda de si estos personajes que defienden tanto los derechos ajenos, los cumplen en su propio negocio. Hay que seguir de cerca este cuento, porque tiene tela para rato.