¿¡Cerraron la puerta en las narices a una abuela por usar el móvil para pagar los huevos!?
Un negocio en Santa Clara negó la venta de dos huevos a una anciana que quería pagar con Transfermóvil, desatando debate sobre pagos electrónicos.
¡Oye esto pa' que veas la cosa! Resulta que en Santa Clara, una abuelita quería comprarse dos huevos, ¡pero se topó con pared! La señora no tenía suelto en mano y quiso pagar con Transfermóvil, ¡y zas! Le cerraron la puerta en las narices.
El lío se armó porque, según contaron, la empleada del negocio aceptó la transferencia en un principio, pero después vino el mero mero, el jefe, y dijo que nanai, que nada de pagos por el móvil. ¡Imagínate tú!
¿Dónde y cuándo pasó la cosa?
Esto fue en un negocio de esos privados, en la esquina de Independencia con Virtudes, allá en Santa Clara. La señora quería sus dos huevos, que valían 220 pesos. Lo que pasa es que ella no andaba con efectivo y quiso resolver con la tarjeta, que tenía saldo de sobra, dice el cuento.
Al final, un buen samaritano que estaba por ahí vio el bochinche y le compró los huevos a la señora para que no se fuera pa' su casa sin nada. Un detalle de esos que te alegran el día, ¿no crees?
¿Y por qué se formó el escándalo?
Bueno, esto pone a pensar a uno. Aquí en Cuba nos están diciendo todo el tiempo que hay que usar el Transfermóvil, que la bancarización, que esto y lo otro. Y de repente te encuentras con esto, que a una abuela la dejan sin comprar algo tan simple como dos huevos por querer usar el teléfono.
La gente en las redes se puso a comentar, que si cómo es posible, que si no hay reglas claras, que si esto afecta a los que no andan siempre con efectivo encima. Pone en duda si se está aplicando bien todo esto de los pagos electrónicos.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, está la versión de la persona que denunció el hecho, que cuenta la historia de la abuela y la negativa del negocio. Dice que el dueño o responsable del lugar fue el que dio la orden de no aceptar más pagos por Transfermóvil.
Por el otro lado, los responsables del negocio no han dicho ni pío hasta ahora. Nadie sabe exactamente por qué se negaron a aceptar la transferencia. A lo mejor tienen sus razones, o a lo mejor simplemente no quieren complicarse con el tema de los pagos electrónicos.
¿Y ahora qué?
Pues queda la duda en el aire. ¿Se va a seguir permitiendo esto en otros lugares? ¿Van a poner más empeño en que los negocios acepten todos los métodos de pago que se supone que están aprobados?
Lo cierto es que casos como este hacen que la gente se lo piense dos veces a la hora de ir a comprar, y que se generen debates sobre cómo se están haciendo las cosas con la bancarización. Habrá que estar pendiente a ver qué pasa y si esto cambia algo.