¿Y ahora quién podrá defendernos? ¡Arreglo de cuentas divino para Maduro en Semana Santa!

El depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, detenido en EE.UU., llama a la unidad y reconciliación en un mensaje religioso de Semana Santa.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que hasta en las alturas le dan un chance a este muchacho. Nicolás Maduro, el que antes mandaba en Venezuela, y su señora esposa Cilia Flores, mandaron a decir desde las rejas donde andan, un mensajito en plena Semana Santa. ¿Qué te parece? Se ponen religiosos y piden unidad, diálogo y hasta reconciliación para el país. ¡Imagínate tú!

Todo esto ocurre como tres meses después de que las tropas gringas se lo llevaran preso. Y ellos, muy serios, dicen que la Pascua es la victoria de la vida y la verdad, de Cristo sobre la muerte y el odio. ¡Como si fuera un sermón de domingo, pero desde la cárcel gringa!

¿Dónde y cuándo se armó este bochinche?

El llamado salió este domingo de Semana Santa, el mismo día que se celebra la Resurrección. Lo soltaron por las redes, por donde uno se entera de todo ahora, como X y Telegram. La cosa es en Estados Unidos, donde están esperando el juicio.

La pareja, que se las da de firmes y serenos, agradeció el apoyo que le ha caído encima mientras están detenidos. Dicen que no se van a dejar. Suena a drama, ¿verdad? Un drama con traje y corbata, pero drama al fin.

¿Y por qué esto importa en el barrio?

Bueno, porque el hombre este se supone que era el que mandaba en Venezuela. Ahora está en un lío con la justicia gringa, metido en un juicio por narcotráfico. Hablan de conspiración, de importación de cocaína... un paquete completo.

Y Cilia Flores, pues también tiene lo suyo, con acusaciones de drogas y armas. El asunto es que esto no es solo un cuento de película, está moviendo las fichas en la política. Hay gente en Washington hablando con gente de su gobierno, intentando ver si se puede revivir la comunicación. ¡El poder es así de enredao!

¿Qué dicen ahora las partes?

Por un lado, están Maduro y Flores, pidiendo paz y unidad, pero desde una celda. Por otro lado, está la justicia de Estados Unidos, que los acusa de delitos serios. Y luego está Venezuela, donde la gente seguro está pendiente de qué va a pasar con todo esto.

Los de la justicia gringa presentaron cargos. Los de la diplomacia intentan abrir canales. Y la pareja presidencial detenida, pues manda mensajes religiosos y de unidad. Cada uno dice lo suyo, como en cualquier barrio cuando hay un lío.

¿Y ahora qué se espera en el barrio?

Pues mira, lo que viene ahora es el juicio. A ver qué pasa con todas esas acusaciones de narcotráfico y todo lo demás. Maduro y Flores están ahí, esperando, mandando mensajes desde su encierro.

Mientras tanto, en el mundo de la política, siguen las vueltas y las reuniones para intentar arreglar cosas. Lo seguro es que hay que estar pilas, porque esto todavía no ha terminado. Veremos si la fe les ayuda o si la ley les cae encima como un rayo.

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