¿Qué te traga la tierra? ¡Seguridad del Estado te vigila hasta rezando en La Habana!
Periodista Camila Acosta documenta agentes encubiertos de la Seguridad del Estado infiltrados en peregrinación del Viernes Santo en La Habana, impidiendo protestas y vigilando a fieles.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas! La periodista Camila Acosta se fajó y documentó cómo los agentes de la Seguridad del Estado se metieron hasta en la sopa, ¡es decir, en la peregrinación del Viernes Santo en La Habana! Se mezclaron entre la gente, vestidos de paisano, pa’ que nadie se atreviera a sacar un cartelito ni a gritar por la libertad. ¡Un bochinche controlado!
Dónde y cuándo
Fue el Viernes Santo pasado, en La Habana, durante la peregrinación que organizó la Iglesia Católica. La cosa era a cielo abierto, pero la vista gorda no se la iban a dar a nadie. Los agentes andaban como Pedro por su casa, observando cada movimiento, con ese aire matón que los caracteriza. ¡Ahí mismo en las calles de la capital!
Por qué importa
Esto importa porque demuestra cómo el gobierno se las gasta para tenerlo todo bajo control, ¡hasta cuando la gente va a rezar! En tiempos de tensión, le tienen el ojo puesto a cualquiera que se mueva, pa’ que nadie se le levante. No quieren que una simple caminata se les convierta en un polvorín, ¡así que ponen a su gente a repartir terror!
Qué dicen las partes
Por un lado, la periodista Camila Acosta, que se jugó el pellejo pa’ mostrarlo, dice que los agentes saben que perdieron el control del pueblo y que solo les queda el miedo. Por el otro, los agentes de civil, encabezados por un tal Héctor, según dicen, ordenando sacar a la gente si se pasaban de la raya. Y entre la multitud, la gente con fe, esperando la salvación, como una señora que le dijo a Camila: “Confiamos en que Cristo nos traerá pronto la salvación”.
Qué viene ahora
Bueno, lo que viene es seguir de cerca cómo se las gastan las autoridades. Con tanta presión, no van a soltar la rienda fácil. Habrá que ver si la fe y las ganas de cambio pueden más que los trajes de civil y las botas militares vigilando. Por ahora, el aire está cargado, y la gente sigue pidiendo salvación, ¡con o sin vigilancia!