¿Adiós al William Soler? Entre falta de leche y cirugías eternas, hospital pediátrico en crisis
Un lactante murió por falta de fórmula y cirugías se demoran meses por escasez de insumos en el Hospital William Soler, exponiendo una grave crisis.
¿Qué pasó?
Imagínate esto, la noticia que te traigo tiene tela. Resulta que en el Hospital Pediátrico William Soler, ¡zas!, se nos murió un bebito de apenas dos meses. El chiquitín entró a terapia súper bajito de peso, casi en abandono, y la falta de leche especial, de esa fórmula que necesitan los más débiles, obligó a los médicos a improvisar. Al final, el pobre no aguantó y falleció el 29 de octubre. Pero eso no es todo, hay una niña que lleva ¡68 días! esperando una pieza clave para operarse del corazón.
¿Dónde y cuándo?
Todo este bochinche ha salido a la luz gracias a un reportaje de CBS News, que se metió hasta la cocina del Hospital Pediátrico Docente William Soler. El caso del lactante fallecido ocurrió hace poco, confirmándose su muerte el 29 de octubre. La niña esperando su operación lleva casi tres meses en esa agonía, mientras su familia y los médicos ven pasar el tiempo sin poder hacer nada.
¿Por qué importa?
Esto no es un detallito, mi gente. Cuando en un hospital, y más uno de niños, falta lo básico como leche para un bebé o un componente para una cirugía de vida o muerte, ¡eso es que estamos en las últimas! La gente está hablando porque quiere que sus hijos o los hijos de otros tengan una atención decente, no que dependan de si hoy hay o no hay medicinas o equipos.
¿Qué dicen las partes?
Los médicos están que trinan. Hablan de que no hay fórmulas, ni anestésicos, ni medicamentos para el cáncer, ni reactivos. Una residente de cirugía contó que la demora en la operación de la niña es por esa pieza que no aparece. Por otro lado, el hospital está pasando por fallas eléctricas que ponen en riesgo a los niños en ventilación, ¡tienen que usar hasta linternas del celular para seguir operando! La situación es de emergencia, pero la información oficial no dice mucho más allá de lo que se ve.
¿Qué viene ahora?
Bueno, pues lo que viene ahora es seguir de cerca qué pasa con ese hospital. Si las cosas no cambian, si no llegan los insumos, si no se arregla la electricidad, las historias de terror van a seguir. Hay que ver si las autoridades toman cartas en el asunto de verdad o si seguiremos contando casos como este. La esperanza es que la atención a los niños mejore, pero el panorama, con tantas carencias, no es nada alentador.