¿Qué pasó con los angelitos? ¡La mortalidad infantil en Cuba se disparó un 147%!
La mortalidad infantil en Cuba subió 147% desde 2018, con 9,9 muertes por 1.000 nacidos vivos en 2025, por escasez de medicinas y hospitales deteriorados.
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas! La mortandad de chiquiticos en Cuba ha dado un brinco que asusta, ¡un 147,5% más que en 2018! Imagínate, al cierre de 2025 se registraron 9,9 angelitos fallecidos por cada mil nacidos vivos. Es una cifra que no se veía en décadas, y todo en medio de un hospital que parece que se cae a pedazos.
Las familias están que trinan, contando historias de cómo sus bebés se les fueron después de complicaciones en el parto. Dicen que las cesáreas tardaron demasiado, que no había lo que se necesitaba. Esto no es un rumor, es lo que se está oyendo en la calle y publicando en algunos sitios.
Dónde y cuándo
Esto lleva pasando desde hace al menos siete años, pero se ha puesto peor ahora, en 2025, con esos números feos que te digo. La cosa es en toda la isla, pero hay testimonios que hablan de Camagüey, en el Hospital Ginecobstétrico Ana Betancourt, y también de centros en La Habana y otras provincias. El ambiente es de tensión, de falta de recursos, de hospitales con filtraciones y hasta bichos.
Por qué importa
Esto importa porque hablamos de la vida de los recién nacidos, del futuro de Cuba. Si los chiquiticos no sobreviven, ¿qué va a pasar con el país? Las madres no reciben la atención que merecen, y encima se enfrentan a la muerte de sus hijos. Es un drama que nadie quiere vivir y que afecta a todos.
Además, esto se suma a que cada vez nacen menos niños y la gente envejece. Si encima los que nacen no tienen garantizada la salud, la cosa pinta fea para el futuro del sistema de salud y del país entero.
Qué dicen las partes
Las familias están denunciando, claro. Dicen que a los médicos les faltan medios, que las decisiones se toman tarde. Por su parte, las autoridades de salud suelen hablar de las dificultades económicas, de las limitaciones para importar medicinas y equipos. Pero para la gente que pierde a su hijo, esas explicaciones no son suficientes.
No hay una determinación judicial de negligencia, pero las quejas y el dolor están ahí. Las denuncias hablan de falta de higiene, de agua mala, de todo un poco que no debería pasar en un hospital.
Qué viene ahora
Lo que viene ahora es seguir de cerca esta historia. Hay que ver si el gobierno toma medidas serias para mejorar los hospitales, para que no falten medicinas y para que la atención sea la que debe ser. La cosa está en el aire, pero si no se hace algo, la mortalidad infantil podría seguir subiendo. Hay que ponerle ojo a cómo se atienden las embarazadas y los bebés que vienen en camino.