¿Leche de burra pa' los jubilados? El peso cubano se ahoga y la comida se va pa' las vitrinas en MLC
El peso cubano se desploma, haciendo imposible que jubilados compren alimentos básicos. Las tiendas exigen MLC, mientras las pensiones valen menos de cinco dólares.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en Cuba ahora la comida es pa' los que tienen bolsillos llenos de MLC y el resto, pues, a mirar pa'l techo. El peso cubano se está yendo al piso, y con él, la capacidad de comprar hasta un plátano. Los abuelos y jubilados, los que dieron su vida por la isla, ahora se las ven negras pa' comer decentemente.
Una chama, Lauren Daniela, se echó un video pa' que la gente viera la vaina con sus propios ojos. Tomó la tasa del mercado informal, ¡imagínate!, como referencia y sacó cuentas: una pensión que a duras penas llega a los 3.700 pesos, ¡eso es menos de cinco dólares! ¿Y tú crees que con eso se compra algo en las tiendas que te piden billete verde o euro?
¿Dónde pasó esta historia?
Esto está pasando en toda Cuba, mi gente. La cosa se puso caliente con la devaluación del peso. Las tiendas que venden en Moneda Libre Convertible (MLC) están llenas de productos, pero con precios que espantan a cualquiera que cobre en pesos. Los jubilados, que su ingreso viene directo del Estado en moneda nacional, están en un aprieto. Sienten el calor de la calle, el ruido de la frustración, pero no tienen cómo defenderse.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues mira, a todos los que no tienen un familiar mandando remesas o que no se rebuscan el billete de otra forma. Pero el golpe más duro se lo llevan los viejitos, los pensionados, esos que ya no tienen fuerza pa' andar corriendo de un lado pa' otro buscando cómo resolver. Es una brecha gigante entre lo que el gobierno paga en pesos y lo que cuesta comer en las tiendas, que ahora parece que son pa' otro planeta.
¿Qué dicen las partes?
Bueno, el gobierno sigue pagando en pesos, diciendo que es la moneda oficial. Por otro lado, las tiendas venden en MLC, porque así es que les sale a cuenta traer los productos. Y la gente, los cubanos de a pie, lo que dicen es que es imposible vivir así. Que o te llega ayuda de afuera o te resignas a comer lo poco que te alcance en pesos, si es que lo encuentras.
¿Y ahora qué?
La cosa está en el aire, y el futuro no se ve muy claro. Si el peso sigue cayendo, la gente va a tener que inventar mucho más o depender cada vez más de las ayudas. Lo que sí está claro es que esta situación no se va a resolver de la noche a la mañana. Habrá que seguir de cerca cómo se mueven las fichas y si de verdad la comida vuelve a ser pa' todos.