¡Mil pesos y un filo! ¿Así se resuelve ahora en El Cobre?
Un joven vendedor de flores en El Cobre, conocido como "Kañín", fue brutalmente asesinado por una disputa de mil pesos, dejando conmoción y preocupación en la comunidad.
Qué pasó
¡Ay, mi gente! Escuchen esta historia que tiene a El Cobre con el corazón en la mano y la boca abierta. Resulta que a Eduardo Ortiz, alias “Kañín”, de solo 31 años, lo agarraron y lo filerearon por una cosa que ni se cree: ¡mil pesos! El chamaco, que era querido por todos, se ganaba la vida honradamente vendiendo sus flores y sus cositas a los peregrinos de la Virgen.
Todo empezó cuando un visitante le dio esa platica a Kañín para que la repartiera entre los vendedores. Pero ahí llegó Mito Torres Moya, exigiendo su parte sin haber movido un dedo. Kañín, con su razón, le dijo que no le tocaba, y la cosa se puso fea de inmediato. Ya había chispas viejas entre ellos, y esta fue la gota que colmó el vaso.
Dónde y cuándo
Este drama, que parece sacado de una novela, ocurrió a plena luz del día el domingo 1 de febrero, en el mismísimo poblado de El Cobre, allí en Santiago de Cuba. ¿Quiénes más en el bochinche? Pues además de Mito, apareció su hijo, Gardi Torres Moya. Estos dos se fueron a buscar el problema, armados y con ganas de resolver a la mala.
Imagínense el cuadro: un domingo cualquiera, con el sol pegando y la gente yendo y viniendo del santuario, y de repente, el infierno se desata por una miseria. El ambiente se cargó de una tensión que la gente todavía siente en el cuerpo.
Por qué importa
Esto no es solo un chisme más de barrio; esto es un golpe duro al estómago de la comunidad. ¿Por qué importa? Porque un hombre joven y trabajador perdió la vida por una bicoca, por una discusión que se salió de madre. Es una muestra de cómo la violencia, como mala hierba, está creciendo en nuestras calles y barrios.
Lo peor es que demuestra la fragilidad de todo: de las instituciones que deberían proteger, de la vida que se va en un momento por cualquier tontería, y del tejido social que parece deshilacharse. La gente está que no se lo cree, y se preguntan: ¿hasta cuándo este sinvivir?
Qué dicen las partes
El activista Omayr Sayut Taquechel, que es de El Cobre aunque viva en la Florida, fue el que desenredó la madeja y contó los detalles, pieza por pieza. Dijo que Kañín "no se merecía esta vaina" y que la ausencia de la policía en el momento del crimen fue algo que dejó a todo el mundo con un mal sabor de boca. La autoridad llegó a cuentagotas, horas después.
Mito Torres Moya, el presunto autor de la puñalada mortal, se entregó solito a las autoridades, como quien sabe lo que hizo. Pero el hijo, Gardi, ese sí que está como alma que lleva el diablo, fugitivo, y eso también tiene a la gente con los nervios de punta.
Qué viene ahora
Con este relajo y con la gente tan revuelta, Sayut ha sonado la alarma: cuidado con las represalias. La gente cercana a Kañín está hecha pedazos y no es para menos. El ambiente en El Cobre está tenso, y el aire huele a incertidumbre.
¿Qué puede pasar? Pues que la herida siga abierta y que, si no se le pone freno, esto escale a más. El llamado es a la cordura, a no usar "filos" por problemas que se pueden hablar. Hay que estar pendientes de cómo se desarrollan los acontecimientos, porque la vida de un hombre se perdió por mil pesos, y eso, señores, no es cualquier cosa.