¡Le llegó el karma a Michel! Pilar de Cuba le canta verdades a quien censuraba
Pilar de Cuba denuncia la censura de Michel, señalando su hipocresía al defenderla contra otros y sufrirla ahora por criticar a figuras intocables del régimen.
Qué pasó
Agarra, que te cuento lo último del cuento: ¡a Michel, el que se las daba de juez de la patria, también lo callaron! Sí, el mismo que se sentaba en su trono a repartir etiquetas de gusanos y traidores a quien pensara distinto, ahora se quedó sin su micrófono.
Resulta que el hombre se atrevió a mirar de reojo a Sandro Castro, uno de esos intocables de la Revolución, y ¡zas!, le echaron el candado. Dicen por ahí que quien censura hoy, mañana es censurado. Parece que la sopa que le dio a otros, ahora se la están sirviendo a él.
Dónde y cuándo
Esto se formó en el ciberespacio cubano, a finales de marzo de 2026, como una novela de esas que no te puedes perder. La que echó el pleito, con nombre y apellido, fue Pilar de Cuba, una figura que no se muerde la lengua. Ella, desde su Facebook, le soltó todo a Michel, que usa su plataforma “Confilo” para repartir justicia a su manera.
El calor estaba que ardía en las redes, con todo el mundo comentando esta jugada, donde el censurador se convirtió en el censurado. Un verdadero bochinche en toda regla.
Por qué importa
Importa porque demuestra que las reglas del juego en Cuba, esa de callar al que no piensa como ellos, no tienen dueño. Si defiendes la censura, tarde o temprano te toca. Michel, que se creía a salvo porque aplaudía el sistema, descubrió que la mordaza no es selectiva, solo espera su momento.
Es la historia de nunca acabar: defiendes un sistema que reprime, y cuando te toca a ti, te das cuenta de que las cadenas que creías que solo apretaban a otros, también te pueden ahogar a ti.
Qué dicen las partes
Por un lado, está Pilar de Cuba, que le ha dado un baño de realidad a Michel. Ella dice que él se ponía en un pedestal, juzgando a otros, y que ahora le pasa lo mismo, pero por querer tocar a los intocables. Según ella, Michel defendía la censura pensando que solo le pasaría a otros, pero se equivocó.
Por otro lado, está Michel, o mejor dicho, su silencio forzado. Él, al parecer, quiso criticar a Sandro Castro, el nieto del comandante, y el sistema, que él tanto defiende, le dijo “hasta aquí llegaste”. Se dice que él mismo defiende un sistema que le termina prohibiendo hablar.
Qué viene ahora
Bueno, lo que viene ahora es seguir de cerca a Michel. ¿Se quedará callado para siempre o seguirá luchando desde las sombras? ¿Entenderá de una vez por todas que defender la represión es un arma de doble filo? Habrá que estar pendientes, porque en Cuba, las historias dan muchas vueltas.
Lo seguro es que la censura sigue haciendo de las suyas, y los que la defienden, a veces, son los primeros en probar su propio veneno. Esto apenas empieza, señores.