¿Y ahora quién apaga los incendios? Falleció Dorian Friol, un pitcherazo de La Habana

El béisbol cubano de luto: fallece Dorian Friol, exrelevista destacado de la Serie Nacional y figura del pitcheo habanero. Recordado por su talento y desempeño.

¿Qué pasó?

Oye esto pa’ que veas… El béisbol cubano está de capa caída porque se nos fue Dorian Friol. Este hombre era un relevista fino, de esos que uno se quedaba tranquilo viéndolo subir al montículo en la Serie Nacional. La noticia, de esas que nadie quiere dar, la soltó el periodista Yaser Porto, que se la sabía todas sobre el hombre.

Friol, que le lanzaba a los bateadores con esa maña que tenía, era un seguro de vida para su equipo. La gente lo respetaba, sus compañeros confiaban en él y eso, en el deporte, vale oro.

¿Dónde y cuándo?

Este drama ocurrió en La Habana, la ciudad que lo vio crecer y brillar. Friol dejó su huella en los torneos de allá, especialmente con los Guerreros de Centro Habana, donde era el as bajo la manga. Nadie olvida cómo se fajaba en los cierres, ese momento de pura candela, con todo el mundo pegado al transistor.

Pero la vida, que a veces da unas curvas que nadie espera, lo sacó del juego por un tiempo. Cosas que pasan, que uno no entiende, pero que lo apartaron del diamante.

¿Por qué importa?

Importa porque este hombre tenía veneno en el brazo. Los que lo vieron jugar dicen que tenía madera de grande, que pudo haber llegado más lejos si las circunstancias hubieran sido otras. Es una de esas historias que te dejan pensando en el talento que se queda a medio camino.

Además, Friol era de los que seguían pegados al béisbol, pendiente de lo que decían los periodistas, incluso cuando no estaba en activo. Eso demuestra el cariño que le tenía a la pelota.

¿Qué dicen las partes?

La gente del béisbol está de luto, todos lamentando la partida. Los colegas lo recuerdan como un pitcher con condiciones, que sabía lo que hacía en el box. Y los que lo conocieron de cerca hablan de su calidad y de la pasión que le metía al juego.

No hay muchas voces oficiales, pero el murmullo en la calle beisbolera es de tristeza y reconocimiento por lo que fue.

¿Qué viene ahora?

Ahora solo queda el recuerdo de su brazo, de su entrega en el montículo. La historia de Dorian Friol se queda escrita en el béisbol capitalino, como un ejemplo de talento y de lucha. Su nombre sonará cuando se hable de los buenos relevistas que pasaron por la Serie Nacional.

El deporte de las bolas y los strikes en Cuba pierde a una de sus figuras, y los aficionados sentirán su ausencia.

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