¿Leche aguada pa’ los niños? ¡En Las Tunas destapan fraude con el vital líquido!
Descubren fraude en la distribución de leche infantil en Las Tunas. Producto adulterado con baja densidad fue detectado tras denuncia ciudadana.
¡Oye esto pa’ que veas!
Parece que en Las Tunas se pusieron creativos con la leche de los chamaquitos. ¡Imagínate la escena! Mientras todos batallando por conseguir algo de leche, resulta que están repartiendo un brebaje aguado. ¡Un golpe bajo a la salud de los más chiquitos!
La cosa se destapó por una denuncia, de esas que uno hace calladito pero que al final, a veces, dan con el clavo. Los inspectores, el DTI y hasta los economistas se metieron en el baile, y lo que encontraron fue de película de terror, pero de las malas.
¿Dónde fue el bochinche y cuándo pasó?
El rollo se armó en la bodega No. 1 de La Loma, allí en Las Tunas. El operativo fue reciente, en medio de la escasez que agobia. Imagina el calor, la fila, la gente esperando esa leche que es un tesoro, y mira tú, venía con truco.
De casi 400 litros que tenían que repartir, ¡zas! Que si la densidad no daba la talla. Había 202 litros que sobraban, ¡sobraban! Y lo peor, la leche estaba aguada, con apenas 16.5 gramos por mililitro, cuando lo normal es que tenga 30. ¡Más agua que leche, señores!
¿Y esto a quién le cae encima?
Pues mira, a quien más le cae es a los niños, a esos angelitos que necesitan su leche para crecer y estar fuertes. En Cuba, conseguir leche es una batalla diaria, un drama para muchas familias. Que encima venga adulterada, ¡eso sí que duele y enfurece!
Esto nos habla de que el sistema no está dando pie con bola. La escasez, los sueldos que no alcanzan, y el control tan apretado de todo, al final, crea el ambiente perfecto pa’ que salgan estos vivos a hacer de las suyas. Es un problema de fondo, no solo un chanchullo de unos cuantos.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
El Gobierno Provincial salió a decir que el hecho era “repudiable” y que no habría impunidad para los que “lucran con la alimentación infantil”. ¡Bien dicho! Pero la gente se pregunta cuándo se van a acabar estas historias.
Por lo pronto, a los implicados les cayeron multas gordas, de 10,000 pesos cada una, por violar la norma de calidad. Además, hay una denuncia contra el tipo que andaba en el transporte. La leche, la poca que quedaba decente, la mandaron de vuelta pa’ la fábrica a ver si la pueden arreglar.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera pa’lante?
Pues lo que se espera es que esto no quede en la anécdota. Que las medidas que tomaron sirvan de ejemplo. Pero sobre todo, que se investigue a fondo para ver si hay más gente metida en este negocio sucio.
Lo que sí está claro es que hay que seguir de cerca el tema de la distribución de alimentos, especialmente los que van pa’ los niños. Porque si la leche que les llega está así, ¿qué podemos esperar del resto?