¿Se nos va Meliá de Cuba? La cadena española dice que sigue 'instrucciones de EEUU'

Meliá Hotels International no sabe si se quedará en Cuba tras dejar 15 hoteles vinculados a GAESA, actuando según directrices de EE.UU.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas, que la cosa se pone pelúa. La cadena hotelera Meliá, esa que tiene hoteles por todos lados, anda medio perdida con su futuro en Cuba. ¿Que por qué? Porque resulta que se quitaron de encima la gestión de 15 hoteles que estaban ligados al grupo militar cubano GAESA. Y ahora, no saben si se van del todo, si se quedan poquito, o qué van a hacer.

El mandamás de Meliá, Gabriel Escarrer Jaume, soltó la sopa diciendo que ellos están haciendo caso a lo que dice el Departamento de Estado de Estados Unidos. O sea, que están con un pie afuera y otro adentro, esperando a ver qué pasa con las sanciones que tiene el gobierno yanqui contra la isla, la crisis del turismo que está por los suelos y el rollo operativo de los hoteles allá.

Dónde y cuándo

Esto viene sonando fuerte desde el pasado 3 de junio, cuando Meliá anunció que dejaba de gestionar, vender y usar sus marcas en 15 establecimientos. La que hizo el movimiento fue su filial portuguesa, Ilha Bela. Antes de este lío, Meliá tenía 34 hoteles bajo su ala en Cuba, así que todavía le quedan 19.

Entre los hoteles que ya no son Meliá están nombres como Paradisus Varadero, Paradisus Río de Oro, Meliá Cayo Santa María, Meliá Las Dunas, Gran Hotel Bristol Habana Vieja y Sol Varadero Beach. La explicación que dan es una mezcla de cosas: política, leyes, dinero y cómo funcionan las cosas allá. Además, muchos de esos hoteles estaban cerrados o casi vacíos por la falta de luz y la poca gente que llega de afuera.

Por qué importa

Mira, esto es importante porque Meliá ha sido por años uno de los grandes jugadores del turismo en Cuba. Si ellos se van o achican el negocio, eso pega fuerte en la imagen y en la economía de la isla, que vive del turismo. Además, esto muestra cómo las sanciones de Estados Unidos están afectando a las empresas extranjeras que hacen negocios con el gobierno cubano, sobre todo con los que tienen que ver con los militares.

El turismo en Cuba no levanta cabeza. El año pasado, apenas llegaron un poco más de 1,8 millones de visitantes, un bajón si lo comparas con el año anterior. Y los hoteles, pues apenas tienen gente, como que la ocupación no llega al 19%. El tema es que, aunque los Escarrer, la familia detrás de Meliá, creen que Cuba todavía tiene su gracia como destino, todo depende de las vueltas que den las sanciones yanquis y cómo se mueva el mercado.

Qué dicen las partes

Por un lado, Meliá, a través de su líder, dice que están siguiendo las instrucciones del Departamento de Estado de Estados Unidos. No dan muchos detalles, pero dejan claro que Washington tiene peso en su decisión. La versión oficial es que la medida responde a factores geopolíticos, legales, económicos y operativos.

Por otro lado, el gobierno cubano, que se beneficia de estas operaciones hoteleras, no ha dado una declaración oficial contundente sobre la retirada parcial de Meliá. Sin embargo, la situación general del sector turístico, afectado por la crisis y las sanciones, es algo que preocupa a las autoridades. El escenario es de incertidumbre para todos los involucrados.

Qué viene ahora

La gran pregunta es: ¿se quedará Meliá en Cuba o se irá del todo? La cadena dice que no lo sabe y que está esperando señales de Estados Unidos. El futuro de sus operaciones dependerá mucho de cómo evolucionen las sanciones y si las condiciones para hacer turismo en la isla mejoran.

Lo que sí está claro es que la situación es volátil. Habrá que estar pendientes de los anuncios, de los movimientos de la cadena española y, sobre todo, de las políticas de Estados Unidos hacia Cuba. Por ahora, Meliá mantiene presencia en otros 19 hoteles, pero el panorama general es de una incertidumbre que huele a posible retirada mayor.