¿Se salvó el ex de Pemex? Esposa pide perdón, pero la justicia dice: "¡Págame la multa!"

Ingeniera cubana intentó retirar denuncia de violencia familiar contra su esposo, exdirector de Pemex, pero la jueza continuará el proceso. El perdón de la víctima no extingue la acción penal.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate la escena: una ingeniera nuclear cubana, María Felicia Jiménez Lavié, se aparece con un escrito debajo del brazo. ¿Qué buscaba? Pues nada menos que frenar el lío judicial de su esposo, Víctor Rodríguez Padilla, que fue director de Pemex. El hombre está en el ojo del huracán por supuesta violencia familiar, tras un video que anda rodando donde se le ve agrediendo a la señora, ¡delante del chamaquito!

La cosa es que ella, en un giro inesperado, dice que ya se reconciliaron, que el drama los unió más y que seguir con el juicio es un golpe bajo pa' la familia, sobre todo pa'l niño. Pide que se olvide el asunto, que ya no hay rencores ni pretensiones contra el señor.

¿Y esto dónde y cuándo pasó?

El papelito lo metieron en la Fiscalía de Morelos el 10 de julio. La audiencia fue hace poco, en Atlacholoaya. Imagínate el calor, la tensión en el tribunal, el murmullo de la gente comentando: "¿Tú viste eso?" La noticia corre más rápido que un chisme en La Habana.

La señora argumenta que ya no quiere más drama, que está sufriendo una revictimización y que piensa en el bienestar de sus hijos. Uno pensaría que ahí termina la cosa, ¿verdad?

¿Por qué importa este bochinche?

Porque aquí en esta tierra, la violencia contra la mujer es un tema que pone a todo el mundo a hablar. Que un exdirector de Pemex esté metido en este lío ya es noticia fuerte. Y que la supuesta víctima ahora pida que se olvide todo, ¡eso sí que da pa' comentar!

Afecta la imagen de las instituciones, pone sobre la mesa el tema de la justicia y la impunidad, y deja a la gente preguntándose si la ley se aplica igual pa' todos, o si el poder y el dinero mueven los hilos.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, la ingeniera manda el mensaje de reconciliación, un giro que dejó a muchos con la boca abierta. Días antes, se hablaba de divorcio y de que la violencia había ido escalando. ¡Vaya contradicción!

Por el otro lado, la jueza Adriana Correa Ortiz, ¡la que tiene la sartén por el mango!, puso los puntos sobre las íes. Dijo que ese papelito de perdón está bien, pero que el delito se persigue de oficio. O sea, que aunque ella retire la denuncia, la justicia sigue su curso. ¡No se la van a quitar de encima tan fácil!

El exdirector sigue en proceso y con prisión preventiva. La jueza quiere asegurarse de que el perdón sea voluntario y que no haya presiones. ¡Esto está más enredado que un ovillo de hilo!

¿Y ahora qué?

Pues que el proceso legal sigue su camino. La jueza no se tragó el cuento de hadas. Habrá que ver si la ingeniera ratifica su perdón en persona y qué pasa después. Lo que sí está claro es que la ley en Morelos no se deja tumbar por un escrito de perdón cuando se trata de violencia familiar.

Este caso seguro que da pa' rato. La gente va a seguir comentando, analizando y esperando a ver cómo se resuelve este embrollo que mezcla amor, violencia y justicia.