¿Por qué un médico cubano mató a su pareja por no cocinar arroz? Le dan hasta 35 años en la cárcel
Médico cubano en Las Vegas condenado a 35 años por asesinar a su pareja tras negarse ella a cocinar arroz. El crimen ocurrió tras una discusión doméstica.
Qué pasó
Oye esto pa’ que veas… Un médico cubano, nada menos que de Santiago de Cuba, se metió en un lío gordo en Las Vegas. Resulta que después de una discusíón con su pareja, Yaimara Leyva-Cadet, por una cosa tan simple como no querer cocinar arroz, la cosa se puso fea. Fea, fea.
El tipo, José Emilio Galán Preval, de 47 años, le pidió a la mujer que hiciera arroz. Ella dijo que no. Pues él, que se supone que tiene cabeza y estudia, agarró un cuchillo de cocina y se le fue encima. ¡Así como lo oyes! Le dio unas cuantas puñaladas, sin piedad.
Dónde y cuándo
Todo este bochinche ocurrió el pasado 23 de enero. La casa estaba en la cuadra 1.800 de Canosa Avenue, en Las Vegas, Nevada. Ahí es donde vivían alquilando una habitación. Imagínate el drama, los gritos, el susto de la gente.
El hijo de la dueña de la casa oyó el escándalo, entró y hasta logró quitarle el cuchillo al agresor. Después de eso, el médico cogió el carro de la víctima y salió por patas, pero no sin antes admitir lo que había hecho, según dicen.
Por qué importa
Pues mira, esto importa porque es una vida que se va por un capricho, por una negativa. Y además, ¡un médico! Se supone que ellos curan, que cuidan, no que matan por un plato de arroz.
La gente de por allá está comentando que la relación tenía problemas, que si el dinero, que si los celos, que si el alcohol. Y sí, es verdad que hay que ver todo el panorama, pero esto no quita que el final fue un feminicidio de los duros.
Qué dicen las partes
La defensa del médico trató de suavizar la cosa, hablando de problemas económicos, celos y que el hombre había bebido. Querían que le dieran una condena más suave. Pero la jueza, que se llama Jacqueline Bluth, no se comió el cuento.
La Fiscalía y la jueza vieron la violencia con la que actuó Galán Preval y decidieron que tenía que pagar. Él se declaró culpable de asesinato en segundo grado y, aunque había un acuerdo, la jueza le dio una pena más fuerte.
Qué viene ahora
Ahora, este señor se va a pasar un buen rato encerrado. El tribunal de Nevada le ha dictado una sentencia de entre 14 y 35 años de cárcel. ¡Una vida entera en juego por un arroz que no se cocinó!
La jueza calificó la muerte de la víctima como horrible y dijo que la pena era para que sirviera de ejemplo. El propio médico pidió perdón y dijo que estaba arrepentido, pero ya era tarde. La pobre Yaimara se fue y él se queda con su conciencia y la cárcel por delante.