¿Le Temes a Invertir en Cuba? Rubio Dice Que Sin Cambio de Gobierno, Tu Dinero Se Queda Allá

Marco Rubio vincula inversión de empresas de EE.UU. en Cuba a un cambio de gobierno, citando falta de confianza en las garantías económicas actuales.

¡Oye esto pa' que veas!

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, soltó una bomba esta semana: las empresas de allá podrían volver a meter su plata en Cuba, ¡pero ojo!, solo si las cosas cambian por acá. La cosa está así, el sector privado gringo no se fía de que les devuelvan lo que meten si el gobierno sigue igual.

Imagínate, el tipo estaba en Nueva York, en esa reunión de la ONU, y le preguntaron si los yanquis iban a invertir. Dijo que sí, que es posible, pero soltó la condición: ¡tiene que haber un cambio de gobierno en la Isla!

¿Dónde fue la candela y cuándo?

Esto fue este miércoles, en plena Asamblea General de Naciones Unidas. Rubio, bien claro, puso el dedo en la llaga sobre la falta de confianza en las autoridades cubanas para proteger las inversiones. Dijo que no hay garantías suficientes para que recuperen su capital.

La cosa se pone caliente porque el gobierno de Trump anda apretando a La Habana con sanciones, sobre todo a empresas ligadas al níquel y a las Fuerzas Armadas. ¡Dicen que eso es pa' beneficiar a los que mandan allá!

¿Y esto a quién le cae arriba?

Bueno, a nadie le gusta que le digan que su dinero no está seguro, ¿verdad? Las empresas gringas, con todo su rollo de buscar ganancias, no quieren meterse en un lío donde su capital se quede varado.

Esto complica cualquier chance de que las economías se acerquen. Además, la economía cubana está en una crisis brava, con apagones, escasez de todo y los precios por las nubes. Así que esto de Rubio es como otro muro más.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Por un lado, Rubio dice que el gobierno cubano no da garantías y que las empresas no se arriesgan. Por el otro, se entiende que el gobierno cubano podría decir que estas medidas son injerencistas y que afectan la soberanía.

La cosa es que la administración estadounidense está presionando, con Trump mismo advirtiendo sobre aranceles al petróleo que le llega a Cuba. Unos aprietan, otros se defienden, y la gente en medio... bueno, la gente sigue bregando.

¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde va la corriente?

Lo que está claro es que mientras no haya un cambio político en Cuba, las puertas para la inversión estadounidense seguirán cerradas, o al menos, con candado. Las palabras de Rubio dejan ver la distancia entre Washington y La Habana.

Todo parece indicar que cualquier acercamiento empresarial va a depender de las decisiones que se tomen allá en la Isla. Por ahora, la pelota está en su tejado, y el miedo a perder la plata es grande.