¿La compraron en el mismísimo infierno? Madre de autistas casi la asaltan buscando medicinas pa’ sus hijos

Una madre cubana que buscaba medicinas para sus hijos autistas en el mercado negro casi fue asaltada. La escasez de fármacos empuja a situaciones de riesgo.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate tú la cosa: una madre cubana, ¡con tres hijos autistas!, que tiene que salir a buscar un medicamento como sea. Y no en la farmacia, ¡qué va! En el mercado negro, porque en la 'tienda' del gobierno no aparece. Pues mira tú, esta señora, Aidelis Arencibia, se encontró con que casi la desvalijan en plena misión de rescate de medicinas.

La mujer tiene sus propios achaques, una cosa del corazón que necesita su Carvedilol, ese que le mandó el médico. Pero como no hay, pues se fue a buscarlo por los arrabales, a ver quién resuelve. ¡Pero qué va! En vez de medicina, casi se lleva un susto de muerte.

¿Y eso dónde y cuándo pasó?

Esto fue allá por las afueras de La Habana, en algún lugar que ni ella se acordaba bien. La señora estaba montada en un carro, esperando a que el chofer ubicara la dirección para conseguir la pastilla. Estaba allí, tranquila, pensando en sus muchachos, cuando de la nada, ¡zas!, sale un tipo de un monte.

El tipo se acercó, la cosa se puso fea, se sentía la tensión en el aire, el calorcito ese que te pone los pelos de punta. El chofer, que es más vivo que un correcaminos, se dio cuenta del peligro y dijo: '¡Vámonos de aquí!'. Y menos mal, porque la mujer salió corriendo sin el dichoso medicamento, pero al menos entera.

¿Y por qué esto importa, carajo?

Porque esto lo que te pinta es la desesperación. La gente no está jugando, está luchando para sobrevivir y cuidar a su familia. Si no hay medicinas en la farmacia, ¿dónde van a buscar? Pues por ahí, en el monte, arriesgándolo todo.

Esto demuestra cómo la falta de cosas básicas te pone en situaciones peligrosas. Piensa en esa madre, con sus hijos con autismo que dependen de ella, y ella misma enferma. ¡Tremendo lío! La gente está en un hilo, y cualquier cosa te puede pasar.

¿Qué dicen las partes?

Pues mira, la señora Aidelis contó su historia en las redes sociales, para que la gente sepa lo que pasa. Ella no dijo quién le vendía ni quién la quiso asaltar, solo que se salvó por un pelo. El gobierno, como siempre, callado, no se sabe si saben de esto o les da igual.

Los que sí hablan son los vecinos, los que ven estas cosas todos los días. Dicen que la cosa está mala, que hay que inventar para todo, y que los delincuentes se aprovechan de la necesidad. Unos dicen que la culpa es de la escasez, otros que es la falta de orden. Lo cierto es que la gente la está pasando mal.

¿Y ahora qué?

Ahora, pues, la señora volvió para su casa sin la medicina, pero a salvo. Tendrá que seguir buscando, a ver si tiene más suerte la próxima vez, o si aparece algo en la farmacia, ¡qué sé yo! Pero la preocupación sigue ahí, porque sus hijos la necesitan.

Hay que ver qué pasa con la escasez de medicinas, si el gobierno va a hacer algo o si la gente va a seguir arriesgándose así. Lo que sí está claro es que la situación no está fácil, y hay que estar pendiente de cómo se resuelve todo este embrollo.