¿Qué le pasa a Cuba? Madre se desahoga: ¡Sin corriente, sin esperanza y con la nevera vacía!

Madre cubana relata el agotamiento extremo por apagones y crisis en Cuba, pidiendo a las autoridades: "Necesitamos vivir, no sobrevivir".

Oye esto pa' que veas... lo que está pasando en Cuba

¡Tremendo lamento el de esta madre cubana, Selita Gómez, que tiene a todo el mundo comentando en Facebook! La mujer soltó todo el veneno, contando lo mal que la está pasando con los apagones y la crisis que no da tregua en la isla. Se trata de una repostera independiente que está hasta el cuello de tanto cansancio, intentando sacar adelante a sus hijas y su negocio en medio de una pesadilla sin fin.

Ella misma lo dijo, se siente como un teléfono que se descargó por completo, sin esperanza y sin un respiro. ¡Imagínate el panorama!

¿Dónde y cuándo fue este drama?

Esto está pasando ahora mismo, en Cuba, donde los días se alargan más de lo normal. Selita nos cuenta que lleva más de 26 horas seguidas sin ni una gota de corriente. Con esa vaina, sus equipos se volvieron un adorno, el descanso se fue por el caño y su trabajo de repostería se paró en seco.

¡Y eso no es todo! Para colmo, el calor aprieta y ni ventilador pueden usar porque no hay cómo cargarlo. Las niñas no pegan ojo y ella, en vez de dormir, está a las vueltas con las labores de la casa, las obligaciones y el negocio, porque la cosa está más dura que un puño.

¿Y esto por qué importa? ¡A quién le cae arriba!

Esta historia importa porque es la de millones de cubanos. Selita está agotada, no solo físicamente, sino mentalmente. La falta de servicios básicos, la inflación descarada y los apagones constantes te sacan de onda.

La emprendedora no puede ni pagar transporte para buscar sus productos porque se le iría lo que gana en tres días de sudor y sacrificio. Lo poco que puede cocinar es con carbón, pero hasta eso está por las nubes. ¡Un saco cuesta casi 3000 pesos y no dura ni 20 días!

Ella misma lo resume: “Sin agua. Sin corriente. Sin internet. Sin descanso. Sin tranquilidad”. ¿Tú entiendes? ¡Es vivir para sobrevivir!

¿Qué dicen las partes? El gobierno y la gente

Selita levanta la voz y le pide a las autoridades, con el alma en vilo: “Por favor… ya basta. Hagan algo por su pueblo”. Es un grito desesperado, un clamor que se repite en cada rincón de la isla.

Mientras tanto, la gente en redes sociales se solidariza, comparte su testimonio y se identifica con su lucha. El mensaje de que “Necesitamos vivir… no sobrevivir” se ha vuelto un lema para muchos.

¿Y ahora qué? ¿Qué viene en este cuento?

La pregunta es: ¿qué pasará ahora? Lo único seguro es que la desesperación sigue creciendo. Los cubanos esperan respuestas, esperan cambios, esperan poder vivir dignamente y no solo sobrevivir día a día.

Hay que seguir de cerca qué decisiones toman las autoridades y si de verdad se ponen las pilas para mejorar la situación. Porque así, como dice Selita, la gente no aguanta más.

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