¿Encontrarán a Lucas? Madre argentina no pierde la fe 10 días después del terremoto en Venezuela

Diez días después de un devastador terremoto en Venezuela, la madre de Lucas, un niño argentino desaparecido, mantiene viva la esperanza de encontrarlo con vida entre los escombros.

¡Oye esto pa' que veas!

Diez días han pasado ya desde aquel temblor que sacudió Venezuela y todavía hay un nudo en la garganta. La noticia es la búsqueda de Lucas, un chamaquito argentino que se perdió entre el revoltijo de concreto y metal cuando un edificio se vino abajo.

Los equipos de rescate no paran, van día y noche removiendo escombros con el alma en vilo, esperando que suene una bocina, que se escuche una voz, que aparezca una señal.

¿Y dónde y cuándo pasó este drama?

Todo esto se puso feo hace diez días en Venezuela, con ese terremoto que dejó un rastro de destrucción. El edificio donde estaba Lucas se derrumbó como un castillo de naipes, y desde entonces, la angustia no para.

Imagínate el calor, el polvo, el ruido de las máquinas y la tensión que se siente en el aire. Cada pedazo de escombro que quitan es un grano de arena que se mueve en la esperanza de hallarlo.

¿Y por qué esto nos importa?

Pues porque hablamos de un niño, de una familia que está sufriendo el peor de los dolores. La vida de Lucas y la tranquilidad de sus padres cambiaron en un segundo por culpa de la tierra.

Esto nos recuerda lo frágil que es todo y lo importante que es estar ahí cuando la desgracia llama a la puerta. Es un llamado a la solidaridad y a no dejar a nadie atrás.

¿Qué dicen las partes?

La mamá de Lucas, con el corazón en un puño pero la fe intacta, ha salido a pedir apoyo. Dice que no pierde las esperanzas, que su hijo puede estar vivo y que le reza a cada instante.

Las autoridades, por su parte, dicen que los trabajos siguen, que no se van a rendir mientras haya una mínima chance. La comunidad entera, de Venezuela y hasta de Argentina, está pendiente, enviando fuerza y oraciones.

¿Qué viene ahora en este cuento?

Pues lo que viene es seguir esperando, seguir buscando. Mientras haya un soplo de vida o la posibilidad de traer un poco de paz a esa familia, las labores no pararán.

Hay que mantener la fe, como dice la madre, y estar atentos a cualquier noticia que pueda traer un respiro o, en el peor de los casos, una respuesta a esta dolorosa incertidumbre.