¡Le robaron el cel a la ñatita en La Casa del Jamón!

Un pillín se robó un celular de una niña en La Casa del Jamón, Santos Suárez. Las cámaras grabaron todo y ya se puso la denuncia.

¡Oye esto pa’ que veas!

En La Casa del Jamón, allí en Santos Suárez, un pillín se metió y le achicharró el celular a una niña. ¡Imagínate la escena! La nena estaba comprando su cosita y dejó el teléfono un momentico en el mostrador. ¡Zas! Que el otro se lo lleva como si nada, como si fuera su casa.

Pero no contaban con las cámaras, ¡eh! Que las cámaras lo vieron todo, clarito, como si fuera película. Ahora los dueños tienen al presunto ladrón en bandeja de plata para la policía.

¿Dónde y cuándo fue este bochinche?

Todo este drama pasó en un comercio de Santos Suárez, en Diez de Octubre, La Habana. Fue un martes, el 20 de octubre de 2026, por la tarde. La niña, con su papá esperándola afuera, entró a comprar. El lugar, La Casa del Jamón, estaba con su ajetreo normal.

El sospechoso, un individuo que la niña reconoció de antes por los alrededores, aprovechó un descuido. Se dice que hasta lo había visto cerca de la escuela de la chama. ¡Qué cara dura!

¿Y por qué importa este robo?

Bueno, esto es más que un simple robo. Es que le quitaron algo a una criatura, y eso duele. Además, se suma a un montón de cosas que andan pasando en la calle, donde uno ya no puede ni bajar la guardia un segundo.

La gente anda nerviosa con tantos hurtos. Las cámaras privadas, que cada vez se ven más, se están volviendo la única forma de uno defenderse y tener pruebas cuando le pasa algo. Es un reflejo de cómo andan las cosas.

¿Qué dicen las partes?

Los afectados, la familia de la niña, no se quedaron de brazos cruzados. Pusieron la denuncia en la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) enseguida. Y no solo eso, van a entregar los videos de las cámaras para que la cosa se mueva más rápido.

El sospechoso, por su parte, se fue sin decir ni pío. El ladrón actuó rápido y se esfumó. Ahora está en manos de las autoridades que lo encuentren y lo pongan donde tiene que estar.

¿Qué viene ahora?

Pues ahora toca esperar a ver qué pasa. La policía tiene las pruebas, las cámaras hablan. Se espera que localicen al individuo y recuperen el teléfono, si es que no lo ha desbaratado ya.

La gente estará pendiente, claro. Porque estos casos, aunque sean de un celular, nos tocan a todos. A ver si con esto se pone un poquito más de orden, ¡o por lo menos que se las pongan difícil a los que andan haciendo de las suyas!