¡Caimanes y limones pa’ afuera, pero el cubano se queda sin bisté!
Activista critica que langostinos y limones cubanos se exporten a Alemania y Canadá mientras escasean en la isla.
¡Oye esto pa' que tú veas!
Parece que los langostinos y los limones de Cuba tienen más suerte que uno. Mientras aquí estamos bregando pa' resolver la comida, resulta que esos productos se están yendo pa' Alemania y Canadá. ¡Imagínate tú!
La cosa es que una activista, que le dicen Pilar de Cuba, se levantó y dijo: 'Oye, ¿y nosotros qué? ¿Nos quedamos mirando cómo se llevan lo bueno?' Y armó un bochinche en las redes, porque es verdad, no es justo.
¿Dónde fue la cosa y cuándo?
Esto parece que está pasando ahora mismo, abril de 2026, y la cosa es que los productos de la tierra y el mar cubanos siguen su ruta de exportación. Los langostinos pa' Alemania, que se ven elegantes, y los limones pa' Canadá, que seguro los quieren bien fresquitos.
Mientras tanto, aquí en la isla, conseguir un limón pa' la ensalada o unos langostinos pa' una ocasión especial se está poniendo más difícil que sacar un pasaje pa' Miami.
¿Y esto a quién le cae encima?
Pues a todo el pueblo, mi socio. A la gente que se levanta temprano y se rompe el lomo pa' sacar esto adelante, y después no lo ve ni en pintura en su propia mesa.
La cosa cambia la vida porque al final lo que se produce en tu casa, uno esperaría que se quedara pa' tu gente. Y si se exporta, bueno, que sea para traer de vuelta cosas que aquí hacen falta y que todos podamos disfrutar, no solo el que tiene la guagua llena de billetes.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, la activista Pilar de Cuba dice que hay un desbalance, que las cosas no se están repartiendo como deben ser. Que si el bloqueo afecta, sí, pero que aquí también hay que ver cómo se maneja la cosa.
Las autoridades, por su parte, suelen decir que exportar es la forma de conseguir divisas, ese dinero que se necesita pa' comprar otras cosas que sí hacen falta en el país. Dicen que es necesario pa' la economía.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene?
Bueno, ahora lo que viene es seguir pendiente. La gente va a seguir hablando de esto en la cola del pollo, en la guagua, en el cafecito.
Habrá que ver si se ajusta la tuerca, si se busca un equilibrio entre vender afuera y que la gente de aquí también pueda comerse un buen langostino de vez en cuando. La cosa está en el aire, y el pueblo, como siempre, esperando a ver qué pasa.