¡La Gran Duquesa de Luxemburgo se come Cuba en Europa!
María Teresa de Luxemburgo, nacida en Cuba, revela su amor por la comida cubana tradicional, incluyendo frijoles negros y picadillo, manteniendo sus raíces vivas.
¡Tremendo bochinche en Luxemburgo con sabor a Cuba!
Oye, que la cosa está que arde, y no es pa' menos. Resulta que María Teresa Mestre Batista, sí, la que se casó con el príncipe de Luxemburgo y ahora es Gran Duquesa, ¡nunca se olvidó de su tierra!
Aunque lleva tiempo allá en Europa, con palacios y todo eso, la cubana asegura que los sabores de La Habana la tienen pegada. ¡Imagínate tú!
¿Qué se está comiendo la realeza cubana?
Pues mira, la misma María Teresa soltó la sopa en una entrevista. Dijo clarito que sus platos favoritos siguen siendo los de aquí, los de toda la vida.
Que le encantan los frijoles negros, el picadillo, la yuca con mojo, ¡y hasta los tostones más que los plátanos maduros fritos! ¡Nada de inventos raros, comida de verdad!
Un cuento de emigración y sabores
La historia de María Teresa es la de muchos. Se fue de Cuba con apenas cuatro años, allá por 1960. Pasó por Nueva York, se crió en España y terminó en Suiza.
Allí conoció al príncipe Enrique, su ahora esposo, mientras estudiaban juntos. Pero cuenta que en casa siempre se hablaba de Cuba, los abuelos le echaban cuentos y las tradiciones no se perdían.
Hasta los postres le traen recuerdos, sobre todo el merengue, que dice que le evoca su familia y sus raíces.
La cocina cubana llegó al palacio
Pero la cosa no se quedó solo en hablar. La señora se trajo el sabor al Palacio Gran Ducal. Le enseñó al chef del palacio cómo se hace el picadillo y el dulce de leche al estilo cubano.
¡Pa' que no se le olvidaran los sabores de su Cuba querida!
¿Y la personalidad? ¿También es cubana?
¡Claro que sí! María Teresa dice que lleva la alegría, la espontaneidad y la expresividad de la Isla. Cosas que chocaban un poco con la formalidad europea, ¡pero ella es así!
Al principio, su forma de hablar, de reír, de relacionarse era diferente. Pero no se amilanó. Prefería estar cerca de la gente, ir a cafés, al teatro, a sitios públicos, sin dejar de hacer su papel institucional. ¡Quería ser natural, como en su tierra!
El vínculo sigue intacto
Así que, a pesar de los años y de estar lejos, María Teresa de Luxemburgo no ha soltado su cubanía. Y si hay algo que no ha cambiado, son los sabores que la definen: esos frijoles negros, el picadillo, la yuca con mojo y los tostones que siguen siendo sus preferidos. ¡Un orgullo pa' la Isla!