¿Mil Trinitarios en el Aire? El Turismo se Desinfla y el Trabajo se Volvió Humo

Más de mil trabajadores en Trinidad, Cuba, están sin empleo por la caída del turismo. Buscan alternativas en el sector privado o informal para sobrevivir.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas la cosa cómo anda en Trinidad. El turismo, que es el alma del pueblo, se ha picado. ¡Se ha picado tanto que más de mil trabajadores se han quedado con las manos vacías!

Ahora andan todos 'interruptos', que es un decir cubano para decir 'sin trabajo' o 'con el trabajo en pausa', buscando cómo resolver para llevar el pan a la casa. La cosa se pone chunga cuando el dinero no da y la barriga aprieta.

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo, en Trinidad, esa ciudad que parece sacada de una postal, donde el sol pega duro y la historia se respira en cada esquina. Pero detrás de tanta belleza, la gente anda con el agua al cuello.

El periódico de la provincia, Escambray, ha soltado la sopa: más de mil almas trinitarias, gente que vive del turismo, ahora no saben si mañana tendrán un peso para gastar. La calle está que arde con la gente preguntando por un chancecito, sea en una mipyme o en cualquier otro lao'.

Por qué importa

Mira, Trinidad es uno de esos lugares que viven y respiran turismo. Cuando el turismo se cae, se cae todo lo demás. Es como si se parara el corazón del pueblo.

Para estos mil trabajadores, y sus familias, esto significa un cambio de vida forzoso. Muchos tienen que rebuscárselas de formas que no esperaban, tirando pa'l sector privado o lo que aparezca, porque la inflación y el costo de la vida no esperan a nadie.

Qué dicen las partes

Las autoridades de Trabajo dicen que primero hay que buscarles acomodo dentro de la misma entidad donde estaban. Si no hay puesto, pues a ver qué pinta el Ministerio de Trabajo o que busquen por su cuenta.

Pero ojo, que si no aceptan la reubicación que les proponen, se quedan sin cobrar la 'garantía salarial'. Y muchos, parece que prefieren eso a coger un trabajo que no les resuelve, con sueldos que no valen la pena. También hay un lío de que no siempre se informa a tiempo de las plazas que hay libres, lo que complica más el asunto.

Qué viene ahora

Pues mira, el panorama no se ve muy claro. Con el turismo por el suelo, la gente va a seguir buscando cómo salvarse.

Habrá que ver si se abren nuevas puertas, si el Estado o las mipymes pueden absorber a tanta gente o si cada cual tendrá que seguir inventando su propio camino. Lo cierto es que la calle en Trinidad está que hierve, y no precisamente por el calor del verano.