¿La Muerte en el Tejado? Joven Causa Pánico en Hospital de Gales con Túnica y Guadaña

Un joven disfrazado de la Muerte en el tejado de un hospital en Gales sembró el pánico. Fue multado y condenado por otros robos.

¡La Muerte se mudó al techo!

¡Oye esto pa' que veas! Un muchacho de 26 años se le ocurrió la brillante idea de aparecerse en el techo de un hospital en Gales, vestido de negro, con capucha y hasta con una cosa que parecía una guadaña. ¡Imagínate el susto de la gente!

El cuento se armó en el hospital Ysbyty Glan Clwyd, allá en St Asaph. La gente, entre pacientes, familiares y hasta los trabajadores, vio la figura inmóvil allá arriba y empezaron los gritos: ¡Es la Muerte!

El operativo de película

¡Tremendo relajo se formó! Al toque llamaron a los bomberos y a un montón de policías. Cerca de 50 minutos duró el asunto, con carros policiales y camiones de bombero rodeando el lugar. Al final, al tipo lo detuvieron, pero nadie salió herido, ¡gracias a Dios!

Resulta que el que armó el bochinche se llama Leon Gillespie. Los polis dicen que no solo asustó a todo el mundo, sino que tampoco quiso bajar cuando un oficial se lo ordenó.

¿Por qué tanto lío?

El hospital salió diciendo que no van a permitir que nadie ponga en riesgo la seguridad ni la calma de los centros de salud. ¡Así de claro!

Al final, el juez le metió una multa al muchacho. Tuvo que pagar 200 libras por el susto en el hospital, más otras 50 de indemnización y 100 más por las costas del juicio. ¡Unos cuantos billetes por querer jugar a ser la Parca!

No era solo el susto

Pero espérate, que la cosa no quedó ahí. Al pobre Leon también se le cayeron encima otras cositas que había hecho.

Confesó que se había robado comida y arena para gatos de una tienda en marzo. Y pa' rematar, en mayo se llevó comida y bebidas de un supermercado.

¿Y ahora qué?

Lo que está claro es que al joven le tocó pagar por sus travesuras. Lo importante es que nadie salió lastimado en el hospital.

Ahora solo queda ver si este susto le sirve para reflexionar y meterse en cintura, porque entre disfraces de muerte y robos, ¡el camino no pinta nada bien!