¿Y ahora quién podrá defendernos? ¡Se nos fueron los hoteleros españoles!
Iberostar y Barceló cesan operaciones en Cuba, siguiendo a Meliá. Sanciones de EE.UU. y crisis turística fuerzan la salida de grandes hoteleras españolas.
¡Se nos fueron hasta los gallegos del ladrillo!
Imagínate tú la escena, mi gente: los hoteles grandes, esos que la gente de aquí a veces ni pisa pero que dan el canto de sirena a la economía, se están vaciando. No es un rumor de palacio, ¡es la pura verdad! Iberostar y Barceló, que llevaban aquí más años que el malecón, ahora mismo dicen: "Hasta aquí llegamos".
Esto no es cosa de ahora mismo, que Meliá ya había hecho mutis por el foro. Así que ya tú sabes, tres gigantes españoles que se largan de nuestra tierra, dejando un hueco que ni el mal tiempo puede tapar. ¡Pluma, compañeros, que nos quedamos sin la música de los hoteles!
¿Dónde quedó la fiesta? ¡En La Florida y por ahí!
El lío se armó gordo, pero todo empezó a cocinarse en los lugares donde uno menos se lo espera. La cosa está en que los americanos, con su mano dura pa’ las sanciones, se pusieron bravos con las empresas que tienen trato con GAESA, ese grupo que mueve los hilos de todo aquí. Y claro, cuando papá Sam aprieta, nadie quiere quedarse pegao'.
Iberostar ya venía achicando el rancho desde junio, soltando casi todos los hoteles que tenía. Pero con las nuevas ordenes de allá, tuvieron que dar el portazo final. Barceló, que se la jugaba con dos hoteles en Varadero, también cerró el chiringuito. ¡Un desbandá!
¿Y esto a quién le cae arriba? ¡A todos, señores!
Mira, que se vayan los hoteles grandes no es solo cosa de los dueños. Esto es como cuando te quitan la salsa de la yuca: ¡todo se pone soso! El turismo, que es lo que nos da la vida, está pasando por un momento chungo. Con los apagones que nos tienen a oscuras, la falta de comida en las mesas, los servicios que se caen a pedazos y el dinerito que no aparece, pues normal que hasta los que invierten de afuera digan "esto no es pa’ mí".
Meliá, que también dijo adiós, tiene más de 50 millones de euros varados aquí. Que se larguen estos tres es un golpe durísimo, mi gente. Estamos en un momento de muchas dudas sobre qué va a pasar con la gallina de los huevos de oro.
Dicen por ahí que…
Pues mira, cada uno tiene su cuento. Los hoteles que se van dicen que es por el riesgo de las sanciones de Estados Unidos, que prefieren no meterse en líos. Claro, a nadie le gusta que le congelen las cuentas ni que le pongan multas gigantes.
Por otro lado, las autoridades de aquí, seguro que tienen su propia versión, diciendo que es una jugada de los americanos o que están buscando otras formas de hacer las cosas. Pero al final, la gente lo que ve es que se van y que la cosa pinta mal para la playa y los hoteles bonitos.
¿Y ahora qué hacemos? ¡A rezar y a inventar!
La verdad es que el panorama no se ve muy claro. Con estos tres grandes hoteles cerrando puertas, la incertidumbre crece más que el calor en La Habana en agosto. ¿Vendrán otros a ocupar su lugar? ¿Serán capaces de aguantar la presión? ¿Podrá la industria turística cubana reinventarse y seguir dando la talla sin ellos?
Lo único seguro es que hay que estar con los ojos bien abiertos y los oídos parados, porque esto se pone bueno, pero no sé si pa' bien o pa' mal. ¡Manténganse al tanto, que aquí te lo contamos todo!