¿Presos políticos en Cuba? ¡Aparente contradicción de presentadora que estudia Derechos Humanos en México!
Presentadora cubana de "Con Filo" estudia Derechos Humanos en México, mientras públicamente niega la existencia de presos políticos en Cuba, generando debate.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que Gabriela Fernández Álvarez, una cara conocida del programa oficialista cubano "Con Filo", se ha metido en una maestría de Derechos Humanos allá en México. ¡Sí, como lo oyes! La cosa es que la admitieron en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, y ya salió en la lista de los que van pa' esa. Pero aquí viene el bochinche: esta muchacha, que ha defendido al Gobierno cubano a capa y espada desde la tele, resulta que se la pasa diciendo que aquí no hay presos por pensar distinto.
¿Dónde y cuándo se pone esto caliente?
Esto está pasando ahora mismo, con ella estudiando en México para la generación 2026-2028. El dato lo soltó CubaNet, y la polémica se encendió rápido. Imagínate, defendiendo al régimen y ahora estudiando Derechos Humanos, ¡vaya combinación!
¿Y por qué importa este chisme?
Bueno, importa porque no es lo mismo hablar por la tele oficialista que sentarse a estudiar en una universidad sobre libertades fundamentales. Hay gente que dice que es una contradicción grandísima. Si ahora va a estudiar qué es libertad de expresión, qué es protesta, qué es asociación… pues tendrá que verse en el espejo con lo que ha dicho.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, la presentadora ha negado que haya presos políticos en Cuba, diciendo que los que están presos cometieron delitos y tuvieron juicios justos. Así lo dijo hasta en España. Por otro lado, las organizaciones de derechos humanos afuera dicen otra cosa y tienen listas de gente presa por pensar distinto. Y del lado de "Con Filo", el programa donde ella trabaja, se sabe que se la pasan atacando a los opositores y a cualquiera que critique al Gobierno.
¿Qué viene ahora?
Pues ahora lo que queda es ver qué pasa. Ella tiene todo el derecho a estudiar lo que quiera, claro. Pero la gente se pregunta si este estudio la va a hacer cambiar de opinión o si va a seguir defendiendo lo mismo. El debate está servido en la calle y en las redes.