¡Se nos fue un gigante de la enfermería! Cuba de luto por Ricardo Izquierdo Medina
Lamentan el fallecimiento del Dr. C. Ricardo Izquierdo Medina, académico cubano clave en la formación de posgrado y el desarrollo de la enfermería en Cuba.
¡Tremenda pérdida para la salud cubana!
Parece que la noticia cayó como un balde de agua fría: falleció el Dr. C. Ricardo Izquierdo Medina. Este hombre era una figura clave en todo lo que tenía que ver con la formación de posgrado y el desarrollo de la enfermería en Cuba. La noticia corrió como pólvora por las redes, principalmente a través del perfil Doctorado en Ciencias de la Enfermería en Cuba.
Los colegas y la gente de la academia están que no caben en el pellejo de la pena. Se le recuerda como un profesional de primera y alguien que siempre estaba dispuesto a dar una mano.
¿Quién era este doctor tan importante?
El Dr. Izquierdo Medina no era un cualquiera, no señor. Gran parte de su vida académica la pasó en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, específicamente en la Facultad de Ciencias Médicas “10 de Octubre”. Ahí se forjó una carrera impresionante.
Para que te hagas una idea, él tenía doctorado en Ciencias Pedagógicas, era máster en Comunicación Social y, por supuesto, licenciado en Enfermería. ¡Un currículum que impone! Además, le metió mano a ser profesor y hasta secretario de comisiones importantes para los grados científicos en la propia universidad.
Su huella en la investigación y la enseñanza
Pero lo suyo no era solo dar clase. El Dr. Izquierdo Medina se metió de lleno en la investigación y la formación de enfermeros. Dejó estudios importantes sobre cómo darle cuidados paliativos a la gente con insuficiencia cardíaca crónica y hasta abordó la enfermedad de Alzheimer desde la perspectiva de la enfermería.
Sus colegas lo describen como un ser humano y profesional excepcional. Dicen que siempre estaba sonriente y listo para ayudar a quien lo necesitara. Por lo que cuentan, una patología de esas que no perdonan se lo llevó antes de tiempo.
¿Qué queda de él?
Bueno, queda su obra. Quedan las investigaciones, las publicaciones y todos los profesionales que él ayudó a formar en Cuba. Su presencia está documentada en muchos lugares, y su legado en la enfermería cubana es innegable.
La noticia ha caído muy mal en los círculos de la salud. Es una de esas pérdidas que se sienten de verdad, porque deja un vacío difícil de llenar en la formación y el desarrollo de la enfermería en la isla.