¡Expulsado del hospital! Cirujano cubano denuncia represalias por hablar
Cirujano cubano Yonardo Fonseca fue apartado de su hospital en Ciego de Ávila tras denunciar presuntas represalias por críticas públicas, a pesar de no tener pasaporte ni otra alternativa laboral.
¡Oye esto pa’ que veas!
El doctor Yonardo Fonseca Mesa, un cirujano de Ciego de Ávila con especialidad en mastología, se pegó un tremendo bochinche. Resulta que lo sacaron del hospital donde trabajaba, el "Dr. Antonio Luaces Iraola", como quien bota una cáscara de naranja. Y él dice que no es casualidad, que esto es pura venganza por haberse atrevido a hablar claro.
Todo pasó rápido. Apenas dos semanas después de que le dijeran que estaba "liberado" del Sistema Nacional de Salud –que se supone te da chance de viajar o buscar otro curro–, ¡zas!, a la calle.
¿Dónde y cuándo se formó el lío?
El show se montó en Ciego de Ávila, en el Hospital Provincial General Docente "Dr. Antonio Luaces Iraola". El día clave fue el 10 de septiembre de 2026. El doctor estaba tranquilo, dando consulta, cuando le soltaron la bomba: que desde el 3 de septiembre, ¡ya no era nadie en ese hospital!
Le enseñaron un papelito de Recursos Humanos, con fecha del 3 de septiembre, donde el director del centro había ordenado su salida. El doctor Fonseca se quedó helado: llevaba una semana trabajando sin saber que ya lo habían botado.
¿Y esto por qué importa?
Pues mira, Fonseca cree que todo este jaleo es porque él no se ha callado la boca. Ha tenido sus encontronazos con las autoridades del hospital antes. De hecho, en abril ya había denunciado un trato humillante y hasta lo habían detenido para que firmara una advertencia.
El doctor dice que si él tiene que irse, es por hablar y que hay "mano negra" detrás. Cuestiona a otros médicos que, según él, se venden para mantener su puesto. Es un tema delicado, porque afecta a cómo se manejan las cosas en los hospitales y si los doctores pueden o no expresar lo que piensan.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, está el doctor Fonseca, que se siente botado y piensa que es por sus críticas. Él dice que, como aún no tiene pasaporte y el sueldo de cirujano no le da ni para sacar un peso (hace casi cinco meses que no cobra), decidió seguir trabajando mientras buscaba alternativas. Para él, fue una expulsión sin motivo aparente, más allá de las represalias.
Por otro lado, está la dirección del hospital, que emitió el documento indicando su cese laboral por "decisión del director". No han dado más explicaciones públicas sobre los motivos exactos, más allá de lo que consta en el documento oficial que Fonseca mostró.
¿Qué viene ahora?
El doctor Fonseca se despide agradeciendo el apoyo de sus amigos y mandando fuerza a sus pacientes. Con su estilo, dice que quizás necesitaba este empujón para salir de todo esto. Lo que queda claro es que el futuro de Fonseca está en el aire, sin pasaporte y sin trabajo en el hospital.
Habrá que ver si este caso levanta más polvareda o si simplemente se queda como una anécdota más de las tensiones que se viven en el sistema de salud cubano. Lo seguro es que él no se va a quedar callado fácilmente.