¿Y tú sabes? Te timaron con el techo en Granma: ¡El cuento del cuento!

Falsos funcionarios estafaron a damnificados por ciclón en Granma, cobrando miles de pesos por supuestas reparaciones de techos, aprovechando la vulnerabilidad.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Granma no se respeta ni el desastre ajeno. ¡Imagínate tú! En plena crisis, unos vivos se las dieron de duros y se inventaron ser funcionarios del Estado. ¿Y para qué? ¡Pa' timar a la gente que se quedó sin techo por un ciclón! Tela marinera.

Estos señores, que se creían el cuento, se hacían pasar por un director de Vivienda y dos técnicos. Llegaban a las casas destrozadas, llenaban papeles falsos y soltaban la promesa: que te reparaban el techo. ¡Pero ojo! Eso no era gratis, ¿eh? Te pedían hasta 20.000 pesos cubanos por la 'gestión de materiales'. ¡Un robo a mano armada a quien no tiene ni dónde caerse muerto!

¿Dónde y cuándo pasó este descaro?

Todo este tejemaneje ocurrió en el municipio de Guisa, en Granma. La gente afectada por un ciclón, allá en la localidad de La Plata, fueron las víctimas de esta jugada sucia. Imagínate el calor, la desesperación, y que te vengan con estas flores.

Se habla de que uno de los vivos hasta había trabajado antes en una entidad del Estado. ¡Vaya usted a saber qué más sabían de cómo hacer daño y salirse con la suya! Esto es lo que pasa cuando la gente se siente desamparada y sin opciones reales.

¿Y a quién le cae arriba esto?

Pues mira, esto le cae arriba a toda esa gente que se quedó sin nada por el ciclón y encima tiene que lidiar con estafadores. Le cae a la gente que confía en que el sistema les va a resolver y se encuentran con esta basura. Es un reflejo de que cuando el Estado no da pie con bola, siempre aparecen los aprovechados para sacar tajada del dolor ajeno.

El sistema, que se supone que está para ayudar, deja huecos que otros, con malas intenciones, se meten a llenar. ¡Un desastre detrás de otro, como quien dice!

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, está la gente que fue estafada, ¡obvio! Con el agua al cuello, confiando en una solución que nunca llegó. Por otro lado, están los tres listos que se llevaron miles de pesos prometiendo el oro y el moro. Y luego, supuestamente, las autoridades detuvieron a los implicados. Veremos en qué queda todo esto.

La información que corre es que los detuvieron. Esperemos que no se quede en un 'se oye, se dice' y que de verdad paguen por lo que hicieron. Que sirva de lección pa' que no se repita.

¿Qué puede pasar ahora?

Bueno, ahora lo que queda es esperar a ver qué hacen las autoridades con estos tres pájaros de cuenta. La gente afectada, lo más seguro, se quedará esperando quién sabe qué por sus techos. Y los estafadores, pues habrá que ver si les dan un escarmiento de verdad o si esto se diluye.

Lo que sí está claro es que la gente necesita ayuda de verdad, no promesas vacías ni timos. Hay que estar ojo avizor pa' no caer en estas trampas que ponen los que no tienen escrúpulos.

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