¿Te robaron el caballo? ¡Eso en Cuba es un mambo!
Aumentan los robos de caballos en Cuba para sacrificio ilegal y mercado negro. Campesinos denuncian impunidad y falta de respuesta policial, mientras organizaciones animalistas alertan sobre redes criminales.
¡Qué bochinche se ha formado con los caballos!
Oye, que la cosa se está poniendo fea con los robos de caballos por los campos de Cuba. ¡Ya no es cosa de uno que otro! Se habla de una banda organizada, una mafia de verdad, que se lleva los animales para matarlos y vender la carne por ahí abajo, en el mercado negro.
Las organizaciones que cuidan a los animales, como Bienestar Animal Cuba (BAC), andan denunciando que estos tipos operan con una confianza que asusta, sin que nadie les ponga el pie encima.
¿Y dónde y cuándo está pasando esta tragedia?
Mira, esto pasa en varios campos, pero salió un caso en Jatibonico, en Sancti Spíritus. Imagínate, a plena luz del día, como a las once y media de la mañana, a una familia se les llevó un caballo. Y no te creas que es la primera vez que les pasa, ¡el año pasado les pasó igual! Y los policías, nada de nada, ni una investigación seria.
Esto mismo se repite por muchos lados. Para los campesinos, un caballo no es solo un animal, es su carro, su herramienta de trabajo, su vida. Y si se lo quitan, se quedan en la lona, sobre todo los que viven lejos de todo.
¿Y a quién le cae encima este lío?
Pues a toda la gente del campo, a las familias que dependen de sus animales para moverse y para trabajar. La carne de caballo, que venden por ahí sin control, es una cosa que se busca porque lo otro escasea. Así que esta gente se aprovecha del hambre y se lucra, mandando los caballos a matar a sitios secretos, se dice que hasta Ciego de Ávila llegan las rutas.
Las autoridades dicen que han metido mano, que hay medidas, pero la gente no ve que se resuelva nada. Por eso es que los ladrones se sienten tan seguros, porque no ven castigo.
¿Qué dicen los que tienen la sartén por el mango y los que sufren?
Las organizaciones de animales están gritando que los caballos sufren un montón, que no hay protección para ellos. Y lo peor es que a veces, a los que les roban, ¡hasta les meten multas a ellos! Eso es como darle la patada a alguien que ya está en el suelo.
Por otro lado, los campesinos viven con el Jesús en la boca, mirando a cada rato para ver si su caballo sigue ahí en el corral. Es una angustia constante, el miedo a que al día siguiente amanezca vacío.
¿Y ahora qué? ¿Qué nos espera?
Pues lo que se ve es que la cosa va para largo si no se toman medidas en serio. Se sigue hablando de estas redes que roban y venden carne ilegal. Hay que estar pendientes a ver si las autoridades por fin le ponen freno a esta mafia y si los campesinos pueden tener un respiro y no vivir con ese miedo pegado al lomo.