¡El doctor que se nos fue en humo y regresó en corazón!

La tragedia de David Martínez, médico cubano fallecido en México por un escape de gas, conmovió a muchos. Gracias a una ola de solidaridad, sus restos regresaron a Yara para descansar en paz.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas qué tragedia! David Martínez Guerrero, médico cubano, se nos fue en México. No por viejo, ¡qué va! Un escape de gas traicionero lo arrastró junto a otros colegas en su vivienda.

La noticia cayó como un jarro de agua fría. ¿Quién iba a pensar que un muchacho buscando futuro tendría un final tan inesperado?

Dónde y cuándo

El suceso ocurrió en México, donde David buscaba mejor porvenir. Su cuerpo, tras mucho bregar, llegó a su natal Yara, en Granma. Fue recibido con un dolor palpable.

Lo llevaron al panteón familiar, para que descanse en su tierra. Un detalle: el sol de Granma, contrastando con la fría noticia.

Por qué importa

Este no es un cuento cualquiera, ¡tiene tela! Refleja la odisea de miles de jóvenes cubanos que emigran buscando la vida, un chance para la familia que queda.

Demuestra que la vida tiene sus jugadas, sus riesgos, aunque uno se esfuerce. Le importa a la familia, a los amigos, a la comunidad y a cada cubano con parientes por el mundo.

Qué dicen las partes

Aquí no hay gobierno ni empresa hablando. Lo que se oye es que este regreso fue un acto de amor puro. ¡Una unión que te parte el alma! Mexicanos y cubanos, de aquí y de allá, se metieron la mano en el bolsillo.

Se armó una cadena de solidaridad tan grande que parecía un río. Recogieron los chavos para los servicios fúnebres y para traerlo de vuelta. "Qué humanidad", "qué gesto lindo", eso se oye en la guagua.

Qué viene ahora

Ahora, mi socio, viene el recuerdo. David descansa en paz, pero su historia sigue viva. Es un cosquilleo en el alma: la vida es un suspiro y la solidaridad mueve montañas.

Su memoria recordará la dedicación de un médico y el poder de la empatía. Aunque la tristeza sea grande, el honor de traerlo a casa es un bálsamo. Y ese bochinche del gas y el corazón, ese no se olvida fácil.

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