¿Y a ti te mandan pa' África? A EE. UU. le da igual, pero los migrantes cuentan el drama.

EE. UU. busca que la Corte Suprema autorice deportaciones a terceros países, mientras migrantes enviados a África narran sus experiencias.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas... El Departamento de Justicia de Estados Unidos quiere volver a las andadas. Piden a la Corte Suprema que los dejen mandar gente pa' países que no son el suyo, mientras se resuelve todo el lío judicial. ¡Imagínate el bochinche!

Y es que el Gobierno no se da por vencido con esa política de mandar a los migrantes a terceros países. La cosa está candela porque una corte de apelaciones les dijo que no, que tienen que dejar a la gente quejarse si los van a mandar pa' un sitio donde corren peligro.

Dónde y cuándo

Todo este tinglado viene de hace rato, pero se puso caliente hace poco. Fue el 18 de septiembre que una corte federal les paró el carro a las deportaciones rápidas y sin chance de defenderse. Dijeron que tiene que haber un proceso, un chance para que uno plantee si lo van a mandar a un lugar peligroso.

Pero el Gobierno, ¡ay!, esos no se rinden. Ahora le meten presión a la Corte Suprema para que les deje seguir mandando gente pa' allá mientras se aclara todo. La vaina es que ya hay acuerdos con varios países para recibir a estas personas.

Por qué importa

Esto importa porque no es un cuentecito, es gente de verdad. Se habla de más de 25,000 migrantes que ya han sido mandados pa' otros lados, que si México, que si Uganda, ¡y hasta África! Uno se pregunta cómo estarán esas personas allá, ¿estarán bien?

Además, la cosa se pone fea de verdad cuando uno oye de los problemas que tienen. Han llegado a Guinea Ecuatorial y ¡zas!, hasta se han enfrentado con la policía por un celular. ¡Qué vida!

Qué dicen las partes

Por un lado, el Gobierno de EE. UU. está pidiendo a gritos que los dejen deportar a donde quieran, alegando que así debe ser. Quieren mantener su política activa, sin importarles mucho el proceso.

Por otro lado, las cortes están diciendo que no se puede así nomás. Que la gente tiene derecho a decir algo, a quejarse si el destino es peligroso. Y hay periodistas, como Maylin Legañoa, que se han dado a la tarea de recoger los testimonios de los que sufren esta vaina, para que el mundo sepa.

Qué viene ahora

Pues ahora todo depende de lo que diga la Corte Suprema. Ellos son los que tienen la última palabra para decir si se mantienen las deportaciones a terceros países o si hay que esperar a que se resuelva todo el papeleo judicial.

La cosa está en el aire. Hay que seguirle la pista a ver qué deciden, porque de eso depende el futuro de miles de personas que están en un limbo, sin saber dónde van a parar ni cómo van a vivir.