¿Y la lancha se viró? ¡Dos chamaquitos se ahogaron intentando poner pies en tierra!
Dos jóvenes cubanos perdieron la vida ahogados tras una avería en una lancha durante un intento de salida ilegal de Cuba, sumando otra tragedia a la emigración.
¡Qué bochinche en Pinar del Río!
Oye esto pa' que veas, que la cosa se puso fea cerca de Sandino. Una lanchita de esas que se meten donde no deben, con tres muchachos que no pintaban nada en el timón, vino a buscar gente para llevarse pa' fuera. El plan era llevar a 13 personas hasta Cancún, ¡imagínate el viaje!
Pero lo que era una travesía se convirtió en un drama cuando el motor de la nave dijo basta en plena agua salada. Ahí fue donde la cosa se desbarató de verdad.
¿Dónde fue la tragedia?
Todo este enredo pasó en Pinar del Río, por una zona de allá que le dicen Manuel Lazo, conocido como “Cayuco”, en Sandino. La lancha entró ilegal, claro, a hacer su negocio de llevar gente.
El final fue cerca de Los Paredones, en El Uberal. Dicen que, con el motor roto y la lancha hundiéndose, varios se tiraron al mar como locos pa' ver si salvaban el pellejo.
¿Y esto a quién le cae encima?
Bueno, esto pone de manifiesto otra vez lo arriesgado que es para los cubanos tratar de irse de la isla por el mar. Especialmente para los jóvenes, que se ven en la calle sin un peso, sin futuro, y con las ganas de buscarse la vida en otro lao'.
La crisis, los apagones, la escasez... todo eso empuja a la gente a meterse en líos así. Pero ojo, que eso no quita que los que trafican con personas se lucran con la desesperación ajena.
¿Qué dice la gente y quién se pronunció?
El cuento lo soltó una página que está pegada a la Policía, esa que le dicen De Canallas y sus Canalladas. Dijeron que los tres tripulantes, que se supone que eran los que guiaban la nave, se quedaron presos y los van a llevar pa' juicio.
De los que iban de pasajeros, pues dos se ahogaron. Un desastre.
¿Y ahora qué?
Pues ahora queda la advertencia. Que no se fíen de los traficantes ni de las lanchas que no aguantan ni una brisa. Esto es una prueba más de que el mar es un cementerio pa' los que buscan una vida mejor.
Hay que seguir de cerca qué pasa con esos tres y si se descubre quién organizó este viaje mortal. Pero lo que sí está claro es que la gente sigue buscando una salida, y el camino más peligroso es el que están cogiendo.